ODA A MIS LENTES

Por: Alexei Sierra

Lente rayado y soberbio,
untado de pintura y polvo.
Tu carga liviana y tu funcionalidad,
la relación costo – beneficio
más fácil de analizar
y las marcas sobre la nariz
imitando tobogán plastificado
de colina asimétrica, en mi caso.

Las marcas de mis pinturas,
los rayonazos del maltrato,
las patas torcidas cuando posé
donde me iban a salir las nalgas
sobre tu presencia minúscula
en el desvencijado sillón,
son el fruto de la intensidad de la vida.

Tuve monturas grandes y cuadradas,
o redondas y pequeñas
nunca hicieron juego con mi rostro
a pesar de las variantes.
Nunca olvidaré aquellos lentes
de los cuales no me despedí
después del codazo de aquel pasajero de bus descuidado
que me dejó en la desventura de la visión borrosa.

Cada rayonazo fue bien ganado
producto del abuso, del tedio,
de la falta de cálculo.
Cada uno de ellos fue un símbolo
de mis etapas lóbregas,
de las cicatrices del alma.
Cada gota de pintura disecada
fue expresión de mi alma rupestre,
callosa, agrietada,
no acostumbrada a la felicidad
ni a la realización.

Di besos contigo sobre mi nariz
y te empañabas
mientras yo me empeñaba
en volver eterno ese momento.

Si los hubiese partido de un golpe
habría dado tumbos por mi dependencia,
no hubiese capiteles jónicos
ni pálidas islas simétricas
en mi sinuosa nariz
promontorio de piel de muralista.

Por eso los soporté,
por eso los he soportado por tanto tiempo.
Por eso se resisten a salir
del marco de mis cansadas orejas,
para supuestamente evitar una caída.

Pero aún con mis lentes
reconozco que he dado tumbos
porque no solo es caída el tropezón
e irse al piso.
Cae el espíritu al doblegarse,
el alma al rendirse
y el ser completo al equivocarse
o al chocar con muros imponentes.

Sin ellos caí al piso,
di piropos a la persona equivocada
en noches oscuras y lluviosas
y hasta me acerqué a un enemigo
para saludarle.

Declaro el amor a mis lentes
limpios y transparentes,
clásicos o modernos,
señoriales o joviales,
con las huellas de mi rostro,
de mis dedos apresurados,
empañados por el frío y la humedad,
por la neblina de los corazones.
Lentes humedecidos por lágrimas saltarinas,
pintados, rayados, torcidos,
con el signo de mi huella que se desvanece.

Al morir no quiero que me separen de ellos
porque no tendría confianza para el postrer viaje,
me sentiría inseguro ante ángeles borrosos
y no tendría certeza de que hay bondad
si no miro a los ojos al ser que juzga.

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Una respuesta a “ODA A MIS LENTES”

  1. Avatar de Isabel Angélica Jiménez Marin
    Isabel Angélica Jiménez Marin

    Que buena historia, qué buen poema!!! Felicitaciones por la nobleza en el marco de esos lentes!!!

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