Por: Jean Carlos Arenas Parra
“Too many people that I’ll never meet,that I’ll never be there for.”
-Placebo, Too many friends
De rodillas,
casi en oración perpetua
a lejanos dioses terrenales,
alzamos nuestro teléfono como una vela
justo al borde del abismo
pidiendo (en una súplica vacía)
un poco de atención.
Medimos el amor
por la suma de likes recibidos,
y no importa
si detrás de cada pulgar arriba
late un rostro conocido
o un algoritmo anónimo.
Corremos tras de lo inmediato,
del goce fatuo,
pero menospreciamos la primavera
que generosa florece
fuera del marco de nuestra galería
y así mismo ignoramos el amor que sobrevive
a los oscuros dominios de la lascivia.
Nos autoproclamamos
«únicos y originales»
pero tan sólo somos
un burdo collage
de retazos ajenos,
nos sentimos
tan seguros de la verdad
y al final nuestra propia ignorancia
termina gritando
desde nuestras bocas.
Nunca antes habíamos estado
tan cercanos de todo
con el mundo cabiéndonos
en el bolsillo,
y sin embargo,
nos encontramos
tan lejanos unos de otros.
Queremos ser visibles;
gritamos mil veces heme aquí,
pero al final no estamos, no somos.
Tendemos puentes hacia la nada:
en la otra orilla del silencio
nadie nos espera,
nadie atraviesa nuestros muros.
Estamos conectados a todo
y desconectados de todo,
presentes en materia
mientras el alma, obstinada,
permanece
en modo avión.
sobre el autor:
Busca columnas por autor
Deja un comentario