SUERTE

Por: Willi Jiménez

Yendo al trabajo me crucé con una señora que expresaba el sentimiento de soledad, tenía una vestimenta preciosa; un vestido rojo que le llevaba hasta las piernas y un cabello sedoso y largo como una cada de río. Al pasar y poder verle el rostro, me di cuenta de que era una prostituta transexual. Lo confirmé cuando ella al verme me dijo con una voz grave:
— ¿Te interesa esta chica con sorpresa?
Seguí de largo evitándola, por un momento pensé que se había ido, pero me estaba persiguiendo.

Unos minutos después de ese incidente tomé el bus que siempre me llevaba al trabajo. No soy de leer mucho, así que solo en algunas ocasiones espontáneas logro leer un periódico entero, aparte como mi móvil no es ni decente, no puedo ni ver la hora con lo lento que es. Luego de unas cuantas paradas (25) me di cuenta de que no era el bus correcto, y que el número del bus 3 había cambiado ruta por el número 8, esto casi nunca pasa.

Tuve que ir corriendo al trabajo y debido a las insistentes quejas del jefe y el odio que me tenía por haberle roto un traje caro hace no mucho me despidió. Me dijo, “págame el traje o habrá consecuencias”, yo, como un hombre totalmente controlado, me retire con mi dedo del medio apuntando a la cara de mi jefe. El empleado gordo de mi jefe me persigue para darme una paliza, pero cae con el aceite del sitio, ya que trabajaba arreglando autos.

Solo volví a casa sin decir ni una palabra, pero antes de llegar en el camino me encontré un juguete de edición limitada, lo compré para mi hijo, costaba 550 Euros, no pensé bien en el momento porque estaba agobiado por el trabajo e igual tenía en casa unos ahorros que llevo abonándole desde pequeño. Mientras iba probando el juguete me di cuenta de dos cosas, era de colección +18 y que no había devoluciones en la tienda. Para ver si aún podía dárselo a mis hijos, ya que no mostraban nada sexual a la vista, les di a un botón y el juguete a todo volumen mientras iba en la calle caminando, empezó a decir:
—Estoy atrapado en este agujero. ¿Podrías ayudarme a salir?

Llegue a casa con la esperanza de ver a mis hijos y explicarles de alguna forma de como pude comprar un juguete, así para que se echaran unas risas, y… Encontré una nota en la mesa que decía “Alberto, perdóname, pero conocí a alguien más, alguien más cuidara de mis hijos, me da pereza, me he ido del país y tengo una identidad nueva debido al trabajo de mi novio, no me escribas, y sé que todavía sigues teniendo una relación muy cercana con mi hermana, asqueroso. Posdata: Me llevé los ahorros”

Ahora estando en la mierda solo me queda pensar, en una de las varias ideas que se me ocurrieron estuvo el pensamiento de conseguir trabajo de cocinero, pues se me daba bien.

Al siguiente día fui a preguntar y entregar currículos a todos los restaurantes cercanos, pero cuando justo entregue el último, me di cuenta de que no era el mío.

No me queda más que volver a casa con cero esperanzas de vida. Al llegar me encuentro con un desorden, unos okupas habían entrado, me dijeron que la casa ahora es de ellos y que los mandaba, Julio (Mi jefe) les dijo que se apropiaran de lo mío, pero si quería seguir viviendo, allí, tenía que cocinar, ah y claro, durmiendo en el baño. Yo como no soy una persona que pelea, y como tampoco tenía opción, me retire sin decir ni una palabra.

Mucho rato, después de tanto lío y de lograr robar unas sabanas a un vagabundo, descanso en la en una esquina de la tienda más grande de la ciudad, con unas monedas que personas amables tiraron por mi desgracia. Por fin el día ha acabado… Dormí plácidamente.

Y cuando llego la hora de despertar… Me levanté en casa con mis hijos y mi esposa tomándose un café para ir a sus ocupaciones. Solo que aún seguía con el amiguito, con el juguete que compre, y… Mi esposa era… ¡La chica trans! Que para rematar al verme dijo con una voz grave imitando a una voz suave y dulce:
— Papi ¿Has visto mi vestido rojo?

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