Por: Paula Andrea Correa Moreno

“Hacemos de la labor social un arte y un estilo de vida.
Llegamos a donde nadie quiere ir.“
Acción Compartida El 7 de diciembre, uno de los días más simbólicos de nuestra cultura, cobra desde hace tres años un significado renovado gracias a la iniciativa de Acción Compartida, una Organización Sin Ánimo de Lucro que lleva desde el año 2022, compartiendo mensajes de amor y esperanza durante la navidad a las personas que más lo necesitan.
Durante la tradicional celebración del Día de las Velitas, compartieron un alimento de calidad y un mensaje navideño escrito por cientos de cucuteños, junto con su red de voluntarios prestos a la labor social, para ser entregados a hombres y mujeres que antes vivían en las calles y que hoy avanzan en procesos de rehabilitación, los cuales tuvieron la oportunidad de compartir sus sueños, renovar sus esperanzas y sentirse abrazados por una comunidad que cree en segundas oportunidades.
La celebración no fue solo un acto simbólico, sino un evento profundamente humano, bajo la tenue luz de las velas, los participantes compartieron sus anhelos más íntimos.
Entre lágrimas y sonrisas, se escucharon voces que clamaban por la posibilidad de reunirse con sus familias, recuperar relaciones perdidas, re-establecer la confianza de la sociedad, sanar heridas emocionales y terminar su proceso de rehabilitación para construir una vida libre de adicciones.
En medio de estos momentos, había una petición común: ser vistos con dignidad por una sociedad que, en muchas ocasiones, los ha señalado y excluido.
Fue conmovedor presenciar cómo cada vela encendida se transformó en un símbolo de fe y esperanza, marcando un nuevo comienzo para quienes están decididos a superar las adversidades del pasado y con valentía renacer.
Bibiana Villota, fundadora de Acción Compartida, estuvo presente para brindar palabras de aliento y reafirmar el propósito de la jornada. Conmovida por los testimonios de los participantes, expresó: “Vamos a compartirles una cajita con un alimento, que no solo busca nutrir sus cuerpos, sino sus ALMAS”.
Estas palabras encapsulan el espíritu del proyecto Cajitas Compartidas, que no solo entrega alimentos de calidad a diferentes poblacion en condicion vulnerable, sino que también logran generar una sinergia entre la ciudadania que deja sus mensajes de amor para cada poblacion, generan trabajo para mujeres en esta época, consolidan un grupo significativo de voluntarios cada navidad y generan una articulación con el sector privado, logrando toda una cadena importante de valor y de amor, como lo menciona la fundadora de este especial proyecto.
Cada cajita entregada representa un abrazo solidario, una invitación a creer en los nuevos comienzos y una muestra de que nadie está solo en su lucha, ver a estas personas encender una vela con devoción, compartir sus sueños y recibir un abrazo cargado de amor es un recordatorio del poder que tiene la solidaridad para cambiar vidas. En esos momentos, no hay distancias, no hay barreras, SOLO HUMANIDAD COMPARTIDA.
La noche de las velitas de este año fue también un recordatorio del poder de las segundas oportunidades, las personas en proceso de rehabilitación que participaron en el evento son un ejemplo vivo de que, con el apoyo adecuado, es posible reconstruir vidas y volver a soñar. Muchos de ellos, al encender sus velas, expresaron un deseo común: recuperar a sus familias y ser parte activa de la sociedad nuevamente.
La labor de Acción Compartida va más allá de lo tangible, al crear un espacio seguro y lleno de calidez, la organización refuerza la idea de la importancia del valor compartido y el poder del voluntariado y hace que cada paso, por pequeño que parezca, cuenta ya que cada acto de bondad es una chispa capaz de iluminar los caminos más oscuros. Detrás de cada gesto de amor y solidaridad hay un equipo comprometido que hace posible lo imposible, según Valeria Barbosa, coordinadora de Cajitas Compartida 2024, el motor de esta iniciativa son los voluntarios: un grupo diverso de 130 personas de todas las edades con diferentes creencias que se unen con un hermoso propósito y dedican su tiempo, esfuerzo y corazón a impactar nuestra región de manera positiva cada diciembre.
El voluntariado de Acción Compartida, es realmente maravilloso, abarca mucho más que la entrega de alimentos, es un proceso de acompañamiento integral que incluye la conexión emocional y la construcción de puentes entre la sociedad y las poblaciones vulnerables.

Desde habitantes de calle hasta mujeres privadas de la libertad, niños, niñas, adolescentes, adultos mayores, animales en condicion vulnerable cada uno de ellos recibe algo más que una cajita: recibe el mensaje claro de que son valiosos y que no están solos. Valeria describe el voluntariado con Acción Compartida como una experiencia profundamente transformadora, comento que: “se entrega más que una cajita, un pedazo de cada uno de los que hacen de la iniciativa, una realidad”.
El impacto de Acción Compartida no se limita, este año, la organización se ha planteado metas que buscan generar un cambio estructural en la región en colaboración con la Fundación Juventud para la Superación (JUPSU), corporación que comparte el deseo misional y que tambien tiene una gran historia en nuestra ciudad, en el cuidado y proteccion de habitantes de calle. Entre sus objetivos está impactar a más de 3.000 personas en condición de vulnerabilidad, generar ingresos para mujeres en situaciones difíciles a través de la promoción de cajitas, y financiar la construcción de un centro comunitario de lectura en el Catatumbo que beneficiará a 100 familias de la región. Además, se revisa la posibilidad de apoyar el registro de una marca socialmente responsable que pueda multiplicar el alcance del proyecto, demostrando que la solidaridad también puede ser una herramienta de desarrollo sostenible.
Este proyecto es también un llamado a la comunidad, es una invitación a todos los cucuteños a ser parte del cambio, a creer en el poder de la solidaridad y a sumarse a una causa que ya ha demostrado su capacidad de transformar vidas. En cada cajita entregada, en cada abrazo, en cada mensaje navideño, hay una promesa de un futuro mejor.
En un mundo donde la indiferencia a menudo prevalece, Acción Compartida nos recuerda que la verdadera fuerza radica en la empatía y el compromiso colectivo. Tres años de impacto social han consolidado esta iniciativa como un puente entre quienes tienen algo para dar y quienes más lo necesitan.

La noche de las velitas no solo marcó el inicio de la temporada navideña, sino también un renacimiento de la esperanza, para quienes participaron en el evento, fue un recordatorio de que, a pesar de las adversidades, siempre hay una luz que puede guiar hacia nuevos comienzos. Y para quienes hicieron posible este encuentro, es una reafirmación de que la solidaridad es el camino para construir un mundo más justo y humano. Porque cada cajita entregada es mucho más que un gesto: es una declaración de que todos, independientemente de nuestras circunstancias, merecemos ser vistos, escuchados y apoyados.
En esta época navideña, Acción Compartida nos invita a encender no solo velas, sino también la chispa de la empatía y la acción. Porque cuando nos unimos como comunidad, el impacto es inmensurable, y la esperanza se convierte en el motor que transforma vidas.
¡Esta navidad celebremos juntos el poder de la unión y la magia de compartir!

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