La vida da enseñanzas cuando de “tocar fondo” se trata… Existen múltiples circunstancias en el ser humano que alteran el comportamiento y trae consigo la afectación de su entorno, con las malas energías que persiguen rencores del pasado y avivan karmas que impiden avanzar en paz.
El desandar totalmente agobiado pensando en los eslabones de odio que reprime y enceguece a visibilizar que la vida es única y maravillosa, que existe un ser supremo que bendice a sus hijos pródigos a pesar del abandono espiritual de una fe que sólo es buscada en la estrepitosa calamidad de llegar al más bajo nivel de desidia por no perdonar, arrepentirse y cambiar la mezquindad del culpar los actos propios a otros… Es difícil encontrarse sin salida y en el último instante de esa voraz determinación egoísta, surge la inexplicable y magnifica revelación que sólo uno mismo puede sanarse, siempre y cuando se esté comprometido a reformar los malos hábitos y acciones que en ocasiones hacemos sin darnos cuenta u omitimos lo lascivas que son para uno mismo y los demás…
El mundo individual requiere muchas veces de reiniciarse y empezar de cero para sucumbir ante el carrusel ondulatorio de nuestra existencia, tocar fondo en ocasiones nos ayuda a percibir que nada es tan complicado ante las penumbras que muchos otros humanos padecen y que el orgullo, la ira, la envidia y muchas otras falencias sentidas nos corroen cuando queremos que los hechos y las cosas de nuestro entorno se transformen y uno sigue igual…
Las segundas oportunidades son bendiciones que nos dan para continuar luchando por nosotros mismos y por los seres que amamos, sin esperar nada a cambio… Bienvenida la reestructuración del alma para sanar y devolver la paz que contagia la existencia que nos acompaña. Así será…
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