¿EL “AMOR AMOR” TUVO SU ORIGEN EN LAS MONTAÑAS DEL MAGDALENA?

Por: Nerio Luis Mejía.

Desde hace muchas décadas se ha planteado una enigmática pregunta: ¿quién fue el verdadero compositor de El Amor, Amor? En un extenso diálogo con el respetado compositor vallenato y gestor cultural del departamento del Magdalena, Emildo Yance, este me contó que este clásico paseo sí tiene un autor, oriundo de las montañas del Magdalena, que comprendían los territorios de Monterrubio, Chibolo y Flores de María. Este último es el pueblo natal del juglar Juancho Polo Valencia, quien inmortalizó una de las más grandes composiciones de la música vallenata: Alicia Adorada.

Me relató Emildo Yance que, en los años cincuenta y sesenta, cuando visitaba a su abuela Magdalena Cantillo en esa región, solía escucharla cantar con frecuencia El Amor, Amor. Movido por la curiosidad, le preguntó en varias ocasiones:
—Abuela, ¿quién es el compositor de ese hermoso tema?
Ella, emocionada, le respondía:
—Hijo, el compositor de esa canción se llama Nildo Peña.

Para mí, esa revelación despejó las dudas sobre este legendario tema, interpretado por grandes figuras del canto vallenato, aunque sin restar mérito a quienes aseguran que fue obra del mismísimo diablo.

Con voz fuerte y pausada, y su distintivo acento, el gestor cultural Emildo Yance me permitió conocer muchas de sus composiciones y su participación en la categoría de canción inédita del Festival de la Leyenda Vallenata. Todo ello refleja el profundo respeto que el maestro Yance profesa por el folclor.

Sin embargo, sin apartarme del tema central —El Amor, Amor— considero que la participación de músicos vallenatos provenientes del Magdalena es muy limitada. Tal vez no cuentan con el apoyo suficiente del Ministerio de Cultura ni de las secretarías departamentales. En fin, no hay quien preste atención a ese gran talento disperso en ciénagas, a orillas de los ríos que surcan este vasto territorio, entre tierras fértiles y extensas llanuras dedicadas a la ganadería. Allí, hombres descalzos cargan sobre sus hombros el bello instrumento del acordeón, del cual nacieron canciones que reclamaban al mismo Dios por el abandono de los amigos, como en la sentida Alicia Adorada, o que reconocían la grandeza del universo en Lucero Espiritual.

El Amor, Amor es una composición que no pierde vigencia con el paso del tiempo. Por el contrario, es semejante al buen vino: el tiempo le otorga pureza y aroma para que sigamos entonándola en nuestros momentos más alegres. Nildo Peña no solo compuso una canción, sino que creó un himno alrededor del más bello sentimiento humano. Fue tal su impacto que hasta el diablo intentó apropiarse de esta gran pieza musical, que sigue generando mucho de qué hablar y, por supuesto, de qué cantar.

Gracias a La Chuzma Editorial por su compromiso con el folclor vallenato y su dedicación a promover la cultura alrededor de nuestras costumbres y tradiciones.

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