Deseo que vivas en un mundo que te permita ser libre, en un mundo que te motive a ser tú, así compleja, incomprensible, feliz, loca, despistada, sexy, divertida, creativa, fuerte… Sí deseo que vivas en un mundo que te permita ser mujer»
*¡Paren las prensas! Las mujeres no nacen con un manual de instrucciones para la maternidad*
Desde tiempos inmemoriales, la sociedad ha impuesto la idea de que la realización máxima de una mujer radica en su papel como madre. ¡Pero detengámonos un momento a reflexionar sobre esta absurda noción! ¿Acaso las mujeres vienen con un sello de fábrica que las convierte mágicamente en seres maternales? ¡Claro que no!
La presión social y familiar sobre las mujeres para que cumplan con el mandato de la maternidad es tan antigua como incomprensible. ¿Por qué se espera que todas las mujeres anhelen ser madres? ¿Acaso no hay otras formas igualmente válidas y satisfactorias de realizarse en la vida? Es hora de desmontar este estigma arcaico y dar paso a una visión más amplia y respetuosa de la feminidad.
La maternidad no es un destino inevitable ni un requisito esencial para ser mujer. Es una elección personal, y no debería ser impuesta ni esperada como norma. La capacidad de decidir sobre nuestro propio cuerpo y nuestro futuro es un derecho fundamental que todas las mujeres merecen. Y si esa decisión incluye ser madre, genial; pero si no, ¡también genial!
Así que, querida sociedad, es hora de dejar de lado los juicios y expectativas obsoletas. No todas las mujeres desean o están destinadas a ser madres, y está bien. Celebremos la diversidad de elecciones y caminos que cada mujer puede tomar en su vida. Y recordemos, no todas las historias de realización femenina comienzan o terminan con la maternidad.
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