Quizás era yo, siempre presente en tu mente, Quien despertaba en ti, un amor latente. Ese destino incierto, que nos unía en silencio, Atrayendo nuestros corazones con su fuerza y su juego.
Quizás era yo, quien te llenaba de anhelos, Que te hacía soñar despierta volando como terciopelos. En cada mirada tímida, en cada gesto compartido, Sentíamos el fuego que en nuestros pechos ardía.
Quizás era yo, el sol que iluminaba tus días, La brisa fresca que acariciaba tus melancolías. Nuestros caminos se entrelazaban en el destino, Como un relato de amor, en constante desatino.
Quizás era yo, quien te hacía sonreír sin razón, Quien te inspiraba canciones en plena desolación. Tus palabras eran versos, escritos para mí, Y en cada poema te encontraba otra vez allí.
Quizás era yo, quien te amaba en silencio, Quien esperaba pacientemente el amor renaciente. Pero quizás nunca nos dimos la oportunidad, De dejar atrás el miedo y confiar en la verdad.
Quizás era yo, a quien buscabas en cada esquina, Quien te brindaba amor sin frontera ni ruina. En cada encuentro furtivo, en cada abrazo sincero, Nos encontrábamos a nosotros mismos, solo nos faltaba el acuerdo.
Quizás era yo, el fuego que consumía tu ser, La razón por la que querías volver a nacer. Pero quizás solo soy un recuerdo en tu memoria, Un momento inolvidable que guarda nuestra historia.
Quizás era yo, el sueño que dejaste escapar, El amor que no supimos cuidar ni preservar. Pero mientras exista este poema, esta rima, Quizás haya aún una esperanza para ti y para mí, tal vez en otra vida.
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