Por: Hazzam Gallego

PARTE I: Máscara
Tiembla mi alma, mas no lo reflejo,
oculto el dolor que me causa el daño.
Lleno de negatividad me encuentro,
pero a tu pregunta respondo: «estoy bien».
Mal humor me invade, la frustración me ahoga,
mi orgullo herido, mi ser en tinieblas.
Mas por fuera muestro una calma falsa,
una máscara que dice: «estoy bien».
Fracaso tras fracaso me golpean,
en las noches lloro bajo la luna.
Imagino el fin de mi mundo,
y me refugio en mis letras, en mi poesía.
Mi máquina de escribir, polvorienta y dormida,
yace cansada de repetir la misma frase.
Su sonido me adormece,
y en el papel solo plasmo: «estoy bien».
Niño indefenso me vuelvo a veces, buscando refugio entre abrazos,
con sueños rotos, alas que no me elevan.
Esperanzas tenues, anhelos marchitos,
un suspiro profundo al no saber responder: ¿Cómo me siento?
PARTE II: A tu lado
A pesar de todo, a tu lado sonrío,
te acompaño a lugares de colores vibrantes.
Reímos juntos, jugamos con alegría,
y mi mantra constante es: «estoy bien».
Noches de insomnio, mente con dudas,
acaricio a mi gato buscando consuelo.
El vacío en el estómago, la mente enmarañada,
y el “estoy bien” lacerando mi espalda.
Te beso con pasión, te amo con fervor,
sentimientos reales, postrados ante ti,
una y mil veces entregándome a tu lado.
Pero en mi interior la voz insiste: «estoy bien».
Caminamos juntos, tomados de la mano,
nos inclinamos ante Dios, y alabamos su nombre.
Sin embargo, no encuentro fe, estoy abandonado,
Me siento huérfano, no siento su presencia,
Yacen prejuicios y señalamientos a él,
Pero, solo puedo decirte: “estoy bien”.
PARTE III: La verdad
¿Cuándo mi sonrisa se apagará?
¿Cuándo mis ojos verdes delatarán la verdad?
Miles de problemas, discusiones, engaños y mentiras, acechando en mi vida,
mientras yo repito: «estoy bien».
Mírame, observa mi máscara,
«estoy bien», es mi defensa, mi escudo.
Pero mi corazón frágil, en silencio grita:
¡Estoy mal! La verdad me asfixia.
Sálvame de esta farsa,
rescata mi alma de la oscuridad.
Ayúdame a liberarme del «estoy bien»,
y a mostrarme al mundo con mi fragilidad y humanidad.
Lee mis ojos, obsérvame minuciosamente,
mira mis expresiones, escucha mi voz.
Me escondo de ti con un “estoy bien”
Aun sabiendo que cuando te beso, mi alma te suplica ayuda.
PARTE IV: Desenmascaramiento
No más fingimiento, no más mentiras,
es hora huir del «estoy bien».
Acepto que soy vulnerable, abrazo mi dolor,
y con valentía me revelo, sin máscaras ni rencor.
Aléjate de mi boca, no escupiré más tu nombre,
dejaré de pronunciarte, de llevarte en mi mochila,
de cargar tu peso y aferrarme a ti,
omitiré cómo te llamas y olvidaré quién eres.
No permitiré que me ganes, ni que me derrotes sin luchar,
no me rendiré tan fácil, aun cuando me atrincheras,
“estoy bien” no te camufles,
entre la depresión y la ansiedad.
Descubrí que solo te usaba como una excusa,
como una burbuja en donde yo mismo me encerré,
aprenderé a no callar, no me conformaré con un “estoy bien”, cuando mi ser pide auxilio en voz baja y murmullos.
PARTE V: Libertad
No siempre estaré bien, y eso está bien,
porque la verdad me hace libre, me hace real,
me hace ser lo que soy:
un humano con miedo, un hombre cobarde, un joven indeciso, un niño impulsivo,
que cuando está mal, finge estar bien…

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