Por: Mauricio Garro

A veces llego a casa,
pero no sé el trayecto,
los pasos me arrastran solos,
como si la memoria huyera de mí.
Camino en medio de escenas
donde la melancolía es guionista,
y yo, sin querer,
soy el personaje principal.
Las paredes me reconocen,
pero yo no reconozco nada.
Los objetos guardan historias
que ya no logro recordar.
Quizá la vida es eso:
volver al mismo lugar
con el corazón vacío,
sabiendo que llegamos
pero sin saber jamás
qué camino nos trajo de vuelta.



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