¿Y SI VIVIMOS CON EL EQUIPAJE MÁS LIVIANO?

Por: Lucy Vega

Sin darnos cuenta, muchas veces caminamos por la vida cargando un equipaje que no nos pertenece. Nos llenamos de problemas, expectativas y preocupaciones que no nos corresponden, ya sea por familiares, amigos o nuestra pareja, y terminamos llevando una carga emocional tan pesada que la vida se vuelve agotadora. Este peso, en gran parte, se debe a nuestra tendencia a involucrarnos en asuntos ajenos o a sentirnos responsables por el bienestar de quienes nos rodean. Queremos evitarles problemas, resolver sus conflictos o protegerlos de las consecuencias de sus decisiones, y en ese proceso nos vamos olvidando de nosotros mismos.

Ese peso extra proviene de querer hacernos carga de los problemas de otros, de creer que, si no nos preocupamos nosotros, el mundo de esa persona se va a caer a pedazos. Y esto ocurre con quienes nos rodean, ya sean familiares, amigos o la pareja. A veces intentamos solucionarles la vida, evitarles dolores de cabeza o salvarlos de las consecuencias de sus propias decisiones. Pero la verdad es que cada quien debe aprender a lidiar con sus propios errores y cargar con sus propias mochilas. Al final, si intentamos llevar lo de todos, lo único que logramos es hacernos daño a nosotros mismos.

Nos quedamos en relaciones o amistades que no nos aportan nada, solo por la historia que tenemos en común, porque “ya los conocemos” o porque “es mejor malo conocido que bueno por conocer”. Nos decimos a nosotros mismos que ya sabemos cómo manejar a esa persona, pero, en el fondo, sabemos que esa relación no nos ayuda a crecer ni a estar en paz. Lo mismo ocurre cuando nos ponemos de últimos, intentando hacer felices a todos menos a nosotros mismos, como si esa fuera nuestra responsabilidad. La realidad es que, al llevar ese peso que no nos corresponde, estamos sacrificando nuestro propio bienestar y negándonos la oportunidad de avanzar sin cargas innecesarias.

Aligerar nuestro equipaje es aprender a poner límites, a soltar lo que no nos pertenece ya dejar que cada uno se encargue de sus propias decisiones y consecuencias. Esto no significa que dejemos de apoyar o de estar presentes, sino que aprendamos a acompañar sin cargar, a querer sin controlar ya dar sin sacrificar nuestra paz. Cuando logramos vivir con un más ligero, avanzamos con mayor libertad y claridad, porque nos equipaje estamos priorizando y dándonos el lugar que merecemos en nuestras propias vidas.

Soltar ese equipaje es una lección de vida que no siempre es fácil, pero es necesaria. No se trata de dejar de apoyar o querer, sino de entender que cada quien debe enfrentarse a sus propias decisiones y asumir sus consecuencias. Aligerar nuestra carga significa aprender a decir “esto no me corresponde” y priorizar lo que realmente nos hace bien. Vivir con un equipaje más liviano es permitirnos avanzar sin pesos ajenos, dándonos la oportunidad de enfocarnos en lo que realmente importa y en lo que nos hace felices.

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2 respuestas a “¿Y SI VIVIMOS CON EL EQUIPAJE MÁS LIVIANO?”

  1. Avatar de Mariana Mora Suárez
    Mariana Mora Suárez

    Lucy, me encantó tu reflexión.Es tan cierto cómo muchas veces terminamos cargando cosas que realmente no nos pertenecen. Tus palabras me hicieron pensar en cuántas veces nos involucramos tanto en los problemas de los demás que nos olvidamos de nosotros mismos. Me parece muy valiosa la forma en que hablas de la importancia de soltar y de vivir con un ‘equipaje más liviano’. Realmente inspira a poner límites sanos y recordar que no siempre es nuestra responsabilidad solucionar todo. ¡Gracias por compartirlo, me hizo reflexionar mucho!

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  2. Es la realidad que hay que introducir en nuestra mente. La vida es corta, no debemos cargar con nada ajeno, solo la responsabilidad de nuestros padres y la unión de nuestro hogar. Así se inicia con la felicidad del ser humano.

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