TIEMPO DE CALIDAD CON LOS HIJOS: Más Allá del Parque

Por: Jonathan Niño (Muelaz MC)

Querido lector o lectora.

Siendo honestos y echando un vistazo a la actualidad, cuando hablamos de tiempo de calidad con los hijos, surgen diferentes perspectivas sobre qué significa realmente este concepto. Mientras algunas personas entienden el tiempo de calidad como momentos largos y dedicados a actividades compartidas, otras lo ven como la oportunidad para transmitir valores, ideas y conocimientos. Creo que lo importante no radica tanto en la cantidad de tiempo que pasamos con nuestros hijos, sino en la calidad de los momentos que compartimos con ellos. Para algunos, esto puede significar largas caminatas o tardes en el parque; para otros, esos instantes de conexión profunda pueden suceder durante una comida o una conversación significativa.

En mi caso personal, mi esposa y yo tenemos diferentes visiones sobre lo que constituye tiempo de calidad con nuestras hijas. Para ella, esos momentos radican en actividades compartidas que ocupan mucho tiempo, como ir al parque o salir a pasear. Son esos espacios largos y continuos los que crean, en su opinión, los mejores recuerdos y enseñan a nuestras hijas la importancia de la convivencia. Yo, por el contrario, veo el tiempo de calidad como algo más amplio. Para mí, no se trata de estar con ellas largas horas necesariamente, sino de que cada momento que pasamos juntos sea relevante, significativo y enriquecedor. A veces, una conversación durante la cena puede ser más transformadora que una tarde entera de juegos.

Esta diferencia de perspectivas es común entre padres de diversos sectores económicos. En familias de clase trabajadora, donde el tiempo es escaso debido a largas jornadas laborales, el desafío está en cómo hacer que esos pocos momentos en casa sean valiosos. A menudo, los padres que tienen trabajos exigentes sienten culpa por no pasar suficiente tiempo con sus hijos, pero es importante recordar que la calidad de las interacciones puede marcar una diferencia mayor que la cantidad de horas dedicadas.

Por otro lado, en familias de clase media o alta, donde se dispone de más tiempo libre, el reto puede ser aprovechar ese tiempo de manera efectiva. Tener más horas no garantiza que ese tiempo sea bien utilizado. Aquí es donde muchas veces la cantidad de tiempo se confunde con la calidad, cuando en realidad lo que más recordarán nuestros hijos no será cuántas horas estuvimos con ellos, sino cómo los hicimos sentir en esos momentos.

Uno de los grandes problemas a los que nos enfrentamos es la creencia de que más tiempo significa mejor relación. Esta percepción está muy extendida, y es fácil caer en la trampa de pensar que si no estamos todo el tiempo con nuestros hijos, algo estamos haciendo mal. Sin embargo, es posible estar físicamente presente pero emocionalmente ausente. El tiempo de calidad no se mide en horas, sino en la atención plena que ofrecemos.

Una solución a este problema es hacer un esfuerzo consciente por estar realmente presentes durante los momentos compartidos. Por ejemplo, durante la cena, en lugar de centrarnos en las pantallas, podemos aprovechar para preguntar a nuestros hijos cómo se sienten, qué les preocupa o qué les entusiasma. Estos espacios de conversación pueden ser increíblemente enriquecedores, no solo para ellos, sino también para nosotros como padres. A veces, una pregunta aparentemente simple puede abrir la puerta a conversaciones profundas y reveladoras.

En sectores de la sociedad donde las familias dependen de varios trabajos para sobrevivir, el tiempo con los hijos es aún más escaso. Es aquí donde la creatividad para generar momentos de conexión auténtica cobra más valor. Tal vez no haya tiempo para largas tardes en el parque, pero una breve conversación antes de dormir puede ser el momento perfecto para enseñarles algo importante, escuchar sus preocupaciones o simplemente decirles cuánto los queremos. Es en esos pequeños gestos, esas frases que se dicen al pasar, donde se construyen los recuerdos más significativos.

Como padre, siento que los momentos clave para enseñar a mis hijas no siempre ocurren cuando jugamos o salimos. A veces, suceden cuando compartimos una serie o cuando nos sentamos a comer juntos. Esos momentos me permiten transmitirles lecciones que no solo tienen que ver con la moral o los valores, sino con cómo enfrentar la vida. Aprovecho esas oportunidades para enseñarles a ser empáticas, a escuchar a los demás, a reflexionar antes de actuar. Es en esas pequeñas interacciones donde realmente podemos influir en la manera en que nuestros hijos ven el mundo y se ven a sí mismos en él.

Esta perspectiva también tiene resonancia en otros ámbitos de la vida cotidiana, independientemente del nivel socioeconómico. Desde familias trabajadoras hasta familias más acomodadas, la clave está en encontrar esos momentos significativos, que muchas veces no requieren grandes cantidades de tiempo ni planes elaborados.

A veces, los momentos más poderosos ocurren cuando menos los esperamos: una conversación en el coche, una pregunta que surge en medio de una actividad diaria, una mirada compartida que comunica más de lo que las palabras podrían expresar. Ahí es donde está el verdadero tiempo de calidad, en esos momentos donde ambos, padre e hijo, se sienten vistos, escuchados y comprendidos.

El tiempo de calidad con los hijos no tiene una sola definición. Puede ser una tarde en el parque, una charla en la mesa, o una serie compartida. Lo que realmente importa es que cada uno de esos momentos sea aprovechado para conectar de manera profunda con ellos. No debemos caer en la trampa de pensar que más tiempo significa necesariamente mejor relación. Lo esencial es estar presentes de forma auténtica y hacer que cada interacción, por breve que sea, sea significativa. Solo así podremos construir una relación sólida y duradera, basada en el respeto mutuo, el amor y la comprensión.

Cordial saludo,

Un papá que no tuvo muchos espacios de calidad pero que cree firmemente en que puede aprender a dar eso que le faltó.

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Una respuesta a “TIEMPO DE CALIDAD CON LOS HIJOS: Más Allá del Parque”

  1. Qué hermoso y reflexivo texto nos compartes, cargado de verdad y sensibilidad. Hablas desde el corazón y con una sinceridad que invita a reflexionar sobre lo esencial: la conexión auténtica con nuestros hijos. Tus palabras son un recordatorio poderoso de que no se trata de cuánto tiempo tenemos, sino de cómo lo vivimos.
    Ese anhelo de aprender a dar lo que tal vez faltó en el pasado refleja un amor inmenso y un deseo genuino de construir relaciones profundas y significativas. Gracias por recordarnos que en los pequeños momentos, en las miradas y las palabras sinceras, se siembra el amor más duradero.
    Un abrazo afectuoso,
    Alguien que también está aprendiendo a valorar la calidad sobre la cantidad.🌷

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