RAÍCES: LA DEUDA IMPAGABLE

Por: Marcela Espinosa

Decía Bert Hellinger:
Las “ovejas negras” de la familia (deberían llamarse “leones de la familia”) son en realidad buscadores natos de caminos de liberación para el árbol genealógico. “Aquellos que desde pequeños buscaban constantemente revolucionar las creencias, saliéndose de los caminos marcados por las tradiciones familiares, aquellos criticados, juzgados e incluso rechazados, esos, por lo general, son los llamados a liberar el árbol de historias repetitivas que frustran a generaciones enteras.

“Las que no se adaptan, las que gritan rebeldía, cumplen un papel básico dentro de cada sistema familiar; ellas reparan, desintoxican y crean una nueva y florecida rama en el árbol genealógico. Gracias a estos miembros, nuestros árboles renuevan sus raíces.”

Hace unos días, hablando con una amiga acerca de ciertas cosas que nos están ocurriendo a nivel personal con nuestras familias, ella me expresó que se sentía una terrible hija solo porque, en medio de una discusión con su madre, ella, frustrada ante tanto reclamo y por la ira del momento, expresó: «Por eso yo no quiero ser mamá, para no lastimar a alguien que va a sentir que debe cumplir mis expectativas. Yo no quiero ser mamá porque no quiero ser como tú.»

Debo aclarar que conozco a esta amiga hace un poco más de 8 años y siempre ha sido una persona muy calmada, siempre piensa en su entorno y en su familia ante cualquier toma de decisiones. Es tan familiar que en el colegio siempre le decían, ante cualquier decisión que había que tomar por más pequeña que fuera, que si ya le había comunicado a su mami.

En medio de lágrimas, mi amiga me dijo: «Siento que acabo de matar mi relación con mi madre» y trató de mil formas de excusar a su madre y las palabras hirientes que ésta le expresó para que ella respondiera así.

Al parecer, todo empezó porque el novio de mi amiga de poco más de 3 años viaja a Australia y le ha pedido que se case con él y se vayan juntos. Mi amiga no es hija única; de hecho, es la segunda de tres hermanos, pero sus hermanos están fuera del país. Incluso su hermano menor viajó hace unos meses a Estados Unidos.

Mi amiga siempre piensa en su mamá, en si está sola, en que su madre hizo hasta lo imposible por sacarlos adelante. Ella siente que tiene una deuda eterna con su madre y esto le ha robado oportunidades preciosas.

Hace 3 años, la habían becado para hacer una especialización en Suiza, pero en esos días su mamá le expresó que se iba a sentir muy sola si mi amiga se iba, a lo que ella, movida por este sentimiento, decidió tomar esa beca de manera virtual.

Siempre ha habido un poco de este saboteo por parte de la madre de mi amiga.

En medio de la conversación y muchas lágrimas, me dijo:
«Sabes, Marce, me voy con Andrés, no aguanto un minuto más.»

Quedé en silencio y solo pude abrazarla. Al rato nos despedimos y quedamos para una nueva salida.

Esa noche no he dormido pensando en el rol vital, no importante, sino vital de una madre en la vida de un hijo. ¿Cuántas cosas han debido de pasar para que mi amiga explotara de esta manera?

Pensé en las palabras que su madre le había gritado 5 minutos antes de que esta explotara: «Yo te he dado todo, incluso años junto a tu padre solo porque tú lo necesitabas. Te di mi juventud, mi belleza, mi libertad, yo te di todo. Tú me debes ser la mujer quien eres. Si yo no fuera tu madre, tú no serías quien eres. Me lo debes, eres esta extraordinaria joven por mí, me lo debes.»

Es tan difícil de entender para la sociedad e incluso para nuestras familias que no estamos destinadas a arrastrar con nosotras cadenas generacionales con patrones de comportamiento sumiso, el tener un número desmedido de hijos o el solo servirle a los esposos, cadenas que guardaban el dolor de años de represión, irrespeto, sacrificio desmedido y exigencias absurdas bajo las sábanas.

Me es increíble cómo en este tiempo somos juzgadas mayormente por las mujeres cuando expresamos el deseo de no tener hijos y expresiones como: «Para eso estamos hechas», «Es un milagro», «Dios la va a castigar», etc. ¡Cuántas mujeres queriendo tener bebés y usted desperdiciando ese don!

Este tema tiene tanta tela por cortar, pero vamos paso a paso.

Esa noche, las palabras de la madre de mi amiga ahondaron en mí. Si bien es cierto que a nuestros padres les debemos gratitud y respeto, también es cierto que no podemos ser presos de ello y entonces dejamos nuestros sueños e incluso nuestras vidas solo por pagar esa deuda impagable.

Mujeres, ustedes están hechas de un material único en todas las áreas, están articuladas de una manera distinta. No normalicen el comportamiento pasivo-agresivo de absolutamente nadie, ni siquiera de sus familiares más cercanos.

En este tiempo, mientras más preparada seas, mucho mejor. Si dentro de tu círculo, incluso el más cercano, escuchas reclamos que tienen que ver con tu decisión de no ser mamá, de estudiar o no cierta carrera, de viajar, de si casarte o no, etc., recuerda que siempre serás la oveja negra en una historia mal contada y no importa aún si quien cuenta esa historia tiene tu mismo ADN.

Eres una nueva generación, un nuevo principio, una nueva raíz. De ti depende que tu árbol dé frutos y florezca de manera preciosa. De ti depende romper patrones, cambiar tu estatus, conocer otros lugares, tomar decisiones que guíen a quienes se levantan tras de ti, ya sean hermanas, sobrinas, primas, amigas, entre otras.

A mi amiga solo quiero decirle: tú eres la mujer extraordinaria que eres porque cada día has trabajado en ti y te has forjado. Te amo y deseo que ese viaje y esa decisión le permitan florecer a la nueva raíz que hay en tu interior.

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