Por: Nerio Luis Mejía

Jaime y Jorge fueron dos importantes lideres sociales Defensores de los Derechos Humanos, quienes se enfrentaron a las elites corruptas del departamento de Norte de Santander, que sin importar la suerte que corrieran sus vidas y sin mas armaduras que la verdad denunciaron hechos de corrupción que salpican a los administradores de los recursos públicos de la región.
Ambos fueron asesinados en circunstancias similares, a manos de cobardes pistoleros que se ensañaron en contra de sus humanidades, obedeciendo a alguna clase de favores económicos, del que se valen los cobardes homicidas que elegimos para que nos representen en la administración de las corporaciones públicas.
Ese maldito coctel de crimen y política, del que todo el mundo conoce, pero que nadie se atreve a denunciar para no correr la suerte de Jaime y Koki Solano, que involuntariamente partieron a la cita apresurada con nuestro Señor, todo auspiciado por la voluntad homicida, de quienes siguen sentados en el trono del sucio poder, de donde se roban la plata de la Salud, los recursos del PAE y demás asignaciones presupuestales que mantiene a la región sumergida en el mas completo atraso y una campeante violencia que intranquiliza a los Norte Santandereanos.
No es con el anuncio de cincuenta millones de pesos, que ofrece la gobernación del departamento, a quien de información que permita la captura de quienes no solo mataron a Jaime Vásquez, sino que enlutaron al mundo de los defensores de la verdad y la moral pública, la detención de los gatilleros no basta ni es la respuesta que Colombia y el mundo espera, urge una profunda investigación para llegar hasta los determinadores intelectuales de quienes ordenaron las muertes de Koki Solano y Jaime Vásquez, por la memoria de los 43 lideres(as) sociales que cuantificamos en tan solo 4 meses del año 2024.
Señor presidente Gustavo Petro, su gobierno representaba el cambio y la garantía de nuestro derecho de poder manifestarnos libremente, ahora que contamos con un gobierno de izquierda o alternativo pregunto ¿Quién nos está matando?
¿Es su gobierno permisivo y servil ante la impunidad y la corrupción?, de no ser así, entonces desenfunde la espada de la justicia y la balanza del juicio para que se lleve ante el banquillo de los acusados a los perpetradores de crímenes en contra de lideres(as) sociales en nuestro país, la justicia no debe actuar de ojos vendados frente a los homicidas que se pasean en lujosas camionetas y siguen determinando y dilapidando los recursos públicos, esos mismos que aunque usen los perfumes mas finos, para esconder sus olores a muerte jamás lo podrán ocultar, sus crímenes los perseguirá hasta el final de su existencia.
Cúcuta, ciudad que el día 13 de abril del 2024 sirvió de escenario para contabilizar la masacre numero dieciocho, fue la misma que al siguiente día presenció el cobarde asesinato de un titán, fiel y digno representante de la justicia social en nuestro departamento, como lo fue Jaime Vásquez, es esa misma sociedad la que hoy exige justicia y que las muertes de Koki Solano Y Jaime Vásquez, no sean una cifra mas de la penosa estadística que refleja la situación de una región sin control, a merced del crimen la que nos lleva a pensar que nos dirigimos de manera apresurada a vivir en un Estado fallido.


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