Por: Orlando Guillen

«¡’Smoke on the Water’ de Deep Purple, hermano!» Te hablo de una leyenda, una pieza de rock que vibra con la esencia misma del género. Cuando me sumerjo en la historia detrás de esta canción icónica, me siento transportado a un momento único en la historia del rock. Es como si estuviera allí mismo, en Montreux, Suiza, presenciando el caos y la inspiración que surgieron de las llamas del Casino Montreux en 1971. El relato de cómo un concierto de Frank Zappa se convirtió en una escena de fuego y humo, mientras Deep Purple observaba desde su hotel, es simplemente fascinante. Imaginar cómo esos momentos de caos y destrucción dieron paso a una de las canciones más emblemáticas del género me deja sin aliento. Es como si pudiera sentir el calor del incendio, ver el humo ondulante sobre las aguas del lago de Ginebra. Esa imagen, hermano, es lo que evoca esta canción: una historia real, una experiencia visceral, tejida con acordes de guitarra que se clavan en el alma y resuenan a través del tiempo.
Desde el primer rasgueo de Ritchie Blackmore en su Fender Stratocaster, hasta el último alarido de Ian Gillan, «Smoke on the Water» te envuelve en una atmósfera densa y poderosa. Jon Lord añade capas de misterio con su órgano Hammond, mientras Roger Glover y Ian Paice construyen el fundamento rítmico que sostiene toda la estructura.
Hablamos de un himno del rock, hermano, una fusión perfecta de rock duro y heavy metal. El riff icónico, inspirado en las sombras de Beethoven, se convierte en un grito de rebelión que resuena en cada corazón que escucha. La letra narra el caos y la destrucción, el fuego devorando todo a su paso, pero también la fuerza y la resistencia que surgen de las cenizas.
«Smoke on the Water» no es solo una canción, es una experiencia, un viaje a través de la historia y el poder del rock. Desde su lanzamiento en 1972 como parte del legendario álbum «Machine Head», ha dejado una huella imborrable en la cultura musical. Ha escalado las listas de éxitos, ha inspirado a generaciones de músicos y ha trascendido barreras lingüísticas y culturales.

¿Y las curiosidades? El título nació del humo que flotaba sobre el lago de Ginebra, una imagen que se grabó en la mente de Roger Glover durante el incendio del Casino de Montreux. Y ese riff, ¿sabías que está inspirado en la Quinta Sinfonía de Beethoven? ¡Una genialidad que fusiona lo clásico con lo salvaje del rock!
Y ahí no termina, «Smoke on the Water» ha sido versionada por los grandes del metal, ha sonado en películas, series y videojuegos, manteniendo su relevancia a lo largo de los años. Es un himno que une a los amantes del rock en una comunión de energía y pasión.
Así que la próxima vez que escuches los acordes inconfundibles de «Smoke on the Water», hermano, déjate llevar por la magia del rock. Porque esta canción es más que música, es un legado que perdurará mientras haya corazones latiendo al ritmo del ritmo y la melodía. ¡Larga vida al rock!
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