Por: Margeth Curiel

Año 2023, ¿cómo describirte? Te disfrazaste de un mar embravecido, lleno de tormentas y vientos tempestuosos, de un huracán que arrasó con todo a su paso, te pusiste un antifaz de dolor, tristeza, amargura, soledad, ansiedad, tu libreto estuvo lleno de actuación engañosa, mentiras, traiciones, muerte, burlas y crueldad, entre tus malabares tuviste hipocresía, apatía y juicio, tu truco más destacado fue la desolación y llevarme al borde de la locura, casi me creo el show, casi muero en aquel teatro, a punto de marcharte se encendieron las luces y pude ver que solo era un número, un escenario para llevarme a otro nivel, todo tu disfraz era solo para contemplar el valor de la esperanza, para hacer más fuerte mi fe, siempre fuiste un escenario para ver a mi Redentor hacer su trabajo, arrasaste con gran parte de mi orgullo, me mostraste cuán frágil soy.
Me enseñaste que mi confianza solo puede residir en aquel a quien los vientos y los mares le obedecen, que mis ojos se apartaron de verlo solo a él y se enceguecieron a tal punto que no me permitieron ver más allá de la apariencia. Me enseñaste que solo hay uno verdaderamente infalible, y para mi sorpresa no era yo…
Que solo hay un fiel y verdadero, en quien no hay engaño, uno que me amó, me amó aún sabiendo todo de mí… Me enseñaste que jamás estuve sola, detrás de tu disfraz, tu libreto y tus trucos me llevaste no solo a los pies de aquel a quien ama mi alma, me llevaste a su regazo, enderezaste mis ojos para volver a enfocar mi visión, qué buen disfraz… ¡Lograste engañarme! Pero al final, me llevaste a Él… El año que se vistió de densas y profundas tinieblas, se quitó sus vestidos y me condujo a este nuevo comienzo, que está a punto de escribirse. ¡Gracias, qué buen espectáculo!
Escribir… Escribir me ayuda a plasmar, a no olvidar cómo pudo un año tan oscuro para mí tornarse una oportunidad de ver la mano de Dios obrando a mi favor. Este resumen de mi vida en el 2023 fue inspirado en una palabra que me dio Dios en Isaías 6. En un momento de pérdida, muerte, dolor y sueños rotos, Dios volvió a enfocarme y comenzó a reescribir una historia en mí…
Recuerdo cómo cada palabra escrita se convirtió en un rayo de esperanza, en un faro en medio de la oscuridad. Cada página era un recordatorio de que, aunque las circunstancias fueran adversas, Dios estaba presente y su amor seguía siendo inquebrantable. Escribir se convirtió en mi refugio, en el lugar donde podía encontrar consuelo y fortaleza para seguir adelante.
No sé si has pasado por momentos de dolor donde sientes que has perdido cosas y/o personas que para ti son muy valiosas… Pero confía y enfoca tu mirada, no en el trono vacío, pon tus ojos en el trono Alto y sublime del Señor. ¡Todo esto es solo una antesala para verlo a Él glorificarse en tu vida!
¡Toma fuerzas en Dios! ¡Vamos a avanzar hacia lo nuevo, hacia su propósito en nuestra vida! Que cada palabra escrita sea un recordatorio de su amor y su fidelidad, y que podamos encontrar en la escritura un refugio para nuestro corazón.

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