EL PODER DE LA FE: TESTIMONIO DE SUPERACIÓN Y LIBERTAD

De: Margeth Curiel

Y de pronto un día me encontré ilustrando los barrotes de una jaula en la que estaba encerrada. Una jaula en la que sutilmente me atrapó mi descuido, la confianza en que todo estaba bajo control y que nada podría salir mal. Total, ya era lo suficientemente ágil y fuerte para salir bien librada, pero cuando estaba a punto de extender mis alas para volar, me topé con barrotes gigantes que me atraparon.

Llena de decepción solo pude desplumar mis alas y sacar lustre de aquel lugar que se había convertido en mi nueva realidad, mi nuevo hogar.

Fui presa fácil y no lo vi, ya estaba a punto de ser devorada por aquel depredador que pacientemente aguardó hasta mi descuido y con su astucia me envolvió en la dulzura de sus encantos hasta hacerme perder los estribos. Me enjauló, me absorbió, y justo en el momento de lanzarme el zarpazo para cumplir con su cometido, en mi mayor momento de oscuridad, una pequeña luz alumbró aquel lugar. Era tenue, pero permitía ver el brillo del hierro que me tenía inmóvil, las garras afiladas de aquella fiera, llena de ansias de acabar conmigo, sus colmillos preparados para despedazarme por completo, en un momento el tiempo se detuvo, mis ojos se fijaron en aquella luz que crecía y se adentraba poco a poco en aquel tenebroso lugar donde estaba a punto de ser mi trágico final.

Un grito desesperado brotó de lo más profundo de mi ser, rompí el silencio que carcomía en mi interior, pedí auxilio, sabía que sólo aquello podría librarme de aquel inminente y doloroso final. De pronto, la luz se tornó en fuego, una llama que ahuyentó al feroz depredador. Disipó cada rincón de tinieblas que me rodeaban, su llama era tan fuerte que sentí morir. Las brasas de calor me debilitaban más y más y mi angustiado corazón ya no soportó más.

Y caí, casi muerta comencé a notar que las cadenas que me ataban, los barrotes que me encerraban ya no estaban, las heridas abiertas que me causaron el tiempo y el maltrato en aquella cruel prisión, comenzaron a secar. El fuego no me dañaba, solo me purificaba y me libraba.

Mientras yacía en el suelo, exhausta y herida, sentí una brisa cálida acariciar mi rostro. Abrí los ojos lentamente y vi a lo lejos un cielo despejado y radiante. Me di cuenta de que estaba libre, liberada de la jaula que me había aprisionado por tanto tiempo. Lentamente me puse de pie, sintiendo la renovación en cada fibra de mi ser.

Caminé hacia la luz que había disipado la oscuridad y me di cuenta de que provenía de un Dios todopoderoso, al que tanto había escuchado, al que quería conocer y al que le debo todo. Me llenó de fe, me rodeó con su amor y comprensión, restaurando mi vida, salvándome y sanando mis heridas tanto físicas como emocionales.

Con el tiempo, recuperé mi fuerza y mi alegría de vivir. Aprendí a volar de nuevo, esta vez con mayor sabiduría y determinación. Aquella experiencia me enseñó a valorar la libertad, la amistad y el poder de pedir ayuda cuando más se necesita.

Hoy, miro hacia atrás con gratitud por haber encontrado esa luz en mi momento más oscuro. Ahora vuelo alto, compartiendo mi historia para inspirar a otros a buscar la luz incluso en los momentos más difíciles.

Dios fue quien me liberó y me sacó de la tormenta en la que me encontraba.

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10 respuestas a “EL PODER DE LA FE: TESTIMONIO DE SUPERACIÓN Y LIBERTAD”

  1. Preciosa enseñanza de vida y de amor, gracias por escribir.

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    1. Que bonito poema, sacado de la piel como algo vivido. Me entretuve en cada letra que leí, algo diferente, una experiencia que muchos deben leer, yo le doy un 10.

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  2. Que tremendo, mientras leía cada parte de mí se estremeció y sólo puedo decir: Gloria a Dios!

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  3. ME ENCANTÓ, un mensaje hermoso, de esperanza.

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  4. Hermoso testimonio

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  5. Avatar de Jonathan Niño
    Jonathan Niño

    Que interesante artículo, sigue escribiendonporfavor.

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  6. Demasiado contenido en esas lineas, hace vibrar cada palabra, el sentimiento en cada letra es fenomenal.

    Un gran trabajo de la escritora

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  7. Avatar de Alexandra Jiménez
    Alexandra Jiménez

    Excelente publicación. Transmite las emociones del escritor

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  8. un bien ejercicio para una buena catarsis. Escribir de la propia vida, es un acto de valentía y un bonito ejemplo se vida. Espero leerte mucho más

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  9. Felicidades, excelente trabajo me encantó tu testimonio de vida, gloria a Dios por su bondad misericordia

    bendiciones en cristo Jesús

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