De: Liza María Cobos Parra
Me llevó tiempo superar la incómoda pregunta: ¿Para cuándo los hijos? cada evento familiar y social se tornaba incómodo. No solo era la pregunta, con mi respuesta; venían señalamientos fuertes y abrumadores, al decirles no quiero tener hijos y de manera jocosa agregar: tengo gatos. Surgen una serie de comentarios como: ¿Quién la va cuidar cuando este viejita y enferma? Pero, ¿Por qué no? si “los hijos son la bendición más grande”, de las frases más trilladas. Un familiar lejano se atrevió a decirme que, ojalá la Virgen María no me castigara por ser tan mala mujer. En fin, creo que las mujeres hemos escuchado muchos comentarios desagradables al respecto.
Como si, de entrada, llegar a la vejez fuese sinónimo de enfermedad. Quizá la soledad, tenga mayor cercanía a esta etapa, eso depende de la realidad que cada quien se haya construido. Y como dijo la compositora chilena, Violeta Parra: “gracias a la vida que me ha dado tanto” he recibido otro tipo de bendiciones de las cuales me siento orgullosa como mujer. Ser profesional, por ejemplo.
Respecto al castigo de la Virgen, es posible que se sientan azotadas la mujeres creyentes y devotas, es válido.
Comprender el porqué de estas preguntas toma tiempo y esfuerzos. Sin embargo, surge una pregunta madre de las anteriores. ¿Las mujeres solo pueden sentirse realizadas siendo madres? Poco se habla de los logros académicos, intelectuales y habilidades de las mujeres en distintas esferas de la sociedad. Esos al parecer no son temas de conversación. Las razones porque una mujer decide tener o no hijos, no deberían ser temas de cuestionamiento público. Cada mujer es libre y autónoma de tomar esta determinación. Tal cual como se establece en el marco de la política Nacional de Derechos Sexuales y Derechos Reproductivos, establecido por la Corte Constitucional de Colombia en la sentencia T-274 de 2015. “Derecho a decidir a ser padres o madres. Todas las personas tienen el derecho a decidir de forma libre, autónoma y responsable la posibilidad de ser madres o padres, y contar para ello con la información necesaria para garantizar el goce de este derecho.” Es un derecho, no solo para las mujeres, también para los hombres. Ellos sí que lo tienen claro.
A quienes tanto preguntan no los culpo, hacen parte de un sistema que ha naturalizado narrarse desde estos imaginarios, especialmente con las mujeres. Porque al hombre no es común preguntarle sobre sus intenciones de paternidad. Ahora, cada vez que te cuestionen sobre ser madre o no. Puedes equiparte de respuestas, pero ten en cuenta que sea cual sea el argumento no es necesario, a nadie le importa, es tu decisión compartirlo o no. También recuerda que eres libre de elegir tus logros como mujer. No solamente se pueden parir hijos, existen otras formas de dar a luz: ideas, proyectos, libros, obras de arte, empresas, descubrimientos científicos, entre otros. Basta permitirse descubrir otras formas de darle sentido a la vida como mujer y no tomar como mandato ser madres a pesar de tener un cuerpo único para serlo.

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