Por: Nerio Luis Mejía
La UNP, es la entidad encargada en el país de garantizar la seguridad y protección de las personas que se encuentran en situación de riesgo, por las actividades que realizan en materia de defensa de los derechos humanos, administradores de justicia, Victimas, Periodistas y demás funciones en el ámbito político y social, que debido al alto riesgo deben contar con un mecanismo garante de sus derechos, especialmente el derecho a la vida.
Fue así que nació la UNP, desde la liquidación del extinto Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), dónde un importante número de sus miembros que componían el liquidado organismo, aterrizaron en esta entidad “UNP”, y que desde su creación ha enfrentado una serie de cuestionamiento en los que se han visto envueltos, tanto funcionarios de la entidad como también algunos beneficiarios, desde mal uso de los implementos que se le asignan para su protección, y otros más graves, como ha sido la utilización de vehículos para transportar cocaína, armamento de uso ilegal, el transporte de delincuentes de alta peligrosidad como el sonado caso de alias Matamba, entre otros, los que haciendo un mal uso de los vehículos asignados para la protección de las personas en riesgo lo que agrava la crisis al interior de la entidad.
No solo la UNP, ha sido blanco de la corrupción sobre los contratos amañados que se celebran con las arrendadoras de vehículos, que falsificando el nivel de protección de los mismos, ofertando un nivel de blindaje y al momento de su asignación estos no corresponden con el ofertado y contratado lo que pone en peligro la vida de las personas beneficiarias del programa de protección por parte de la UNP, ahora el robo de camionetas, especialmente los blindados, ha hecho sonar las alarmas a nivel nacional, hasta el punto que el propio director de la entidad el ingeniero Augusto Rodríguez, le implora al alto comisionado de paz, Otty Patiño, que en los acercamientos con los grupos alzados en armas con los que se dialoga sobre el tema de la paz, se ponga sobre la mesa el robo de carros de esta entidad al servicio de lideres sociales y políticos, beneficiarios de las medidas de protección con el objetivo de parar este ilícito.
La región del Catatumbo, el departamento de Arauca y el Cauca, han sido unas de las zonas del país más afectada por el robo de vehículos de la UNP, que de acuerdo a las declaraciones del propio director Augusto Rodríguez, este delito se ha mostrad en alza, arrojando las preocupantes cifras de 27 vehículos robados en el año 2022 y 47 en el año 2023, cerrando con la escalofriante cifra de 74 carros robados.
Las disidencias de las FARC y el ELN, son los actores que más incurren en esta clase de ilícitos, y que, a la vez, pone en evidencia a la UNP, como el mayor proveedor involuntario de los grupos ilegales, que va desde, Chalecos antibalas, pistolas y vehículos convencionales, hasta los blindados, siendo estos últimos los más apetecidos por los cabecillas de los grupos criminales para utilizarlos en sus desplazamientos.
La Unidad Nacional de Protección en cabeza de su director, más que el clamor extendido al alto comisionado de paz, Otty Patiño, para que le sirva de emisario ante el ELN y las disidencias de las FARC, y estos a la vez dejen de robarse los vehículos, debe articular con las fuerzas del orden para dar con el paradero de los carros robados, utilizando los mecanismos de ubicación GPS, para dar no solo con el paradero de los vehículos, si no con la captura de quienes se lo roban, limpiando la imagen de una entidad que juega un rol de importancia en el país, pero que arrastra la mancha de la corrupción y el desinterés por los bienes públicos.

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