GESTIÓN DE DESENCANTOS

Por: Elizabeth Villamizar

Los actos de buena fe, fundamentados en la sinceridad y la generosidad, son expresiones valiosas de la humanidad, sin embargo, la realidad a menudo nos enfrenta a la paradoja de que estos gestos altruistas no siempre son correspondidos como esperamos ya que la aparente discrepancia entre nuestras intenciones positivas y las respuestas negativas puede llevar a la desilusión y al desafío de mantener una actitud abierta y compasiva. Es por ello que este análisis sobre los actos de buena fe y el peso del resentimiento después de ciertos procesos nos llevan a encapsular la esencia de la generosidad humana, marcando un intento de construir conexiones significativas y fomentando el bienestar mutuo. Sin embargo, la realización de estos actos no garantiza la reciprocidad esperada ya que las diferencias en las perspectivas, expectativas y valores individuales pueden contribuir a la divergencia entre las intenciones y las respuestas, dando lugar a desencuentros emocionales.

Cuando nos enfrentamos a respuestas desfavorables a nuestros actos de buena fe, es natural experimentar emociones como la decepción, la frustración o incluso el resentimiento ya que la crítica constructiva radica en comprender que estas respuestas no invalidan la bondad intrínseca de nuestras acciones, sino que reflejan la complejidad de las relaciones humanas y las múltiples variables que influyen en las percepciones y respuestas individuales.

Reflexionar sobre nuestras expectativas y evaluar si son realistas puede ser crucial y ajustarlas de manera realista reduce la probabilidad de desencanto y permite una apreciación más equilibrada de nuestras acciones.

Fomentar un diálogo abierto con la persona involucrada puede proporcionar claridad sobre las motivaciones y percepciones ya que practicar la empatía, intentando comprender su perspectiva, crea un terreno común para la reconciliación y el entendimiento mutuo (sobre todo para sanar el yo interior).

Los desencuentros ofrecen oportunidades de aprendizaje y en lugar de centrarse en la afrenta personal, debemos canalizar esa energía hacia el crecimiento y la mejora de la toma de decisiones futuras creando estrategias positivas.

El Reconocer la importancia de establecer límites y aprender a decir NO cuando sea necesario es esencial, no todas las situaciones requieren nuestra intervención y la capacidad de discernir cuándo actuar es fundamental para preservar nuestra propia integridad, es aquí cuando la resiliencia emocional juega un papel clave en la capacidad de manejar el rencor. Desarrollar estrategias de afrontamiento, cultivar relaciones de apoyo y mantener una perspectiva positiva contribuyen a fortalecer los actos de buena fe, aunque a veces mal interpretados o subestimados, mantienen su valor.

La clave radica en reconocer la complejidad de las interacciones humanas, gestionar las expectativas y abordar los desencuentros con una mezcla de comprensión y continuo con la bondad de servir innata en nosotros.

’’Nunca se arrepientan de tener un buen corazón, todo lo bueno vuelve y multiplicado’’

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Una respuesta a “GESTIÓN DE DESENCANTOS”

  1. Me gustó, aunque discrepo del término crítica constructiva . La crítica no tiene apellidos.

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