ENTRE LA CREATIVIDAD Y LA PROCRASTINACIÓN

Por: Hazzam Gallego

Etimológicamente, procrastinar proviene del latín «procrastinare» y significa «diferir, aplazar» un acto de dejar para mañana lo que podría hacerse hoy. En la práctica, implica la dificultad para iniciar tareas importantes, desviándose hacia otras menos prioritarias. En este juego de postergación, se esconde el riesgo de consecuencias no deseadas en diversos aspectos de la vida.


Identificar la procrastinación puede ser como descifrar emociones camufladas. Sin embargo, es crucial reconocerla, ya que actúa como un freno que nos aleja de metas y valores. Desde el ámbito laboral hasta el personal, la procrastinación puede tejer su red, siendo a veces difícil de detectar entre la maraña de emociones diarias.


Para una gran parte de jóvenes ansiosos, la procrastinación puede surgir por diversas motivaciones, desde el perfeccionismo hasta la necesidad de aceptación externa. Superarla implica desafiar estas motivaciones y aprender a priorizar objetivos personales. Desinflar percepciones sobre la propia capacidad, aceptarse con virtudes y defectos, y establecer límites son pasos cruciales para vencer este hábito paralizante.


Desde el miedo al fracaso hasta la impulsividad, la procrastinación adopta múltiples caras. La urgencia de abordar todo a la vez, combinada con la impaciencia, puede sumir a los jóvenes en una espiral de frustración. Organizar secuencias de tareas, valorar tiempos necesarios y evitar iniciar nuevas actividades sin concluir las anteriores son estrategias para evitar llegar al punto crítico de la procrastinación.


En la sociedad actual, obsesionada con «los objetivos finales», la procrastinación se convierte en un enemigo sutil pero poderoso. La importancia de la vía para alcanzar metas se subestima, generando una sensación de urgencia que se asocia con la procrastinación. La organización coherente, la priorización y la gestión eficiente de recursos se vuelven esenciales para vencer este obstáculo.


Un grupo de individuos atrapados en el ciclo de la procrastinación a menudo atribuyen su falta de motivación a las actividades que llevan a cabo. Experimentan una disminución en su nivel emocional y de felicidad al enfrentarse a estas tareas, lo que resulta en una dificultad para completarlas o en su constante postergación.


En un mundo donde el tiempo es valioso, la procrastinación se erige como una barrera entre los jóvenes creativos y sus sueños. Reconocerla, entender sus motivaciones y aplicar estrategias para superarla son pasos esenciales hacia el éxito. Más allá de la procrastinación, la clave radica en combinar actividades tediosas con aquellas que nos permitan disfrutar del camino hacia nuestras metas.


“Aplazar hoy es robarle oportunidades al mañana.” – Hazzam Gallego


Deja un comentario

Descarga la columna a continuación:


Sobre el autor:

Una respuesta a “ENTRE LA CREATIVIDAD Y LA PROCRASTINACIÓN”

  1. Procrastinar como bien lo ha llamado el sistema capitalista, es el derecho del ser a detenerse para ocuparse de sí mismo/a. Cuando nos arrebatamos ese tiempo el cuerpo y el cerebro pide a gritos parar.

    Me gusta

Deja un comentario