Por: Marcela Vargas Espinosa
A Doña Hilda y a su esposo no existe nada que los separe, desde hace ya 32 años que, en aquella iglesia atiborrada de gente, ante el cura y teniendo a Dios como testigo decidieron unir sus vidas.
Y es que ¿cómo no querer estar con una mujer así el resto del camino? Expresa el esposo de doña Hilda en aquella sala de espera.
Una sala de espera dónde los segundos se vuelven minutos y estos automáticamente horas.
Lo veo rascarse la cabeza, la barbilla, su cabello emblanquecido por los años, sus manos, aunque fuertes ya arrugadas y sarmentosas por el conocido amigo tiempo que no perdona.
Una sonrisa torcida se marca en sus labios, el nerviosismo natural de su edad al caminar, se sienta y continúa contándole a la persona a su lado lo sucedido con su esposa.
La conocí dice y al momento hace una pausa, traga saliva, resopla. La conocí hace 40 años ella era temperamental, fuerte y muy hermosa.
Sería mentira decir que cuando la vi por primera vez el mundo se detuvo, eso sería casi milagroso, mágico y un poco ilusionista.
No sucedió así, pero en ese instante supe que me casaría con ella, el solo mirarla hizo que en mi pecho hubiera una concepción y con el parto naciera la esperanza, esa de sentir que había encontrado mi hogar en unos ojos profundos y una sonrisa traviesa.
Nos casamos y lo entendimos rápido, y fue un alivio ya que en la primera discusión yo iba perdiendo y le aseguro señora que no tenía escapatoria y- ella mi Hilda no quería darme tregua, es que era terca, testaruda como una yegua salvaje.
Recuerdo que en esa primera y última pelea ella me advirtió ¡No quiero que me robes mi tranquilidad! Ante aquella expresión me petrifique, fue tan clara su solicitud que titubee al hablar. Esperaba que mi cerebro dijera algo inteligente, le rogaba al cielo que mi única neurona explotará en palabras que le hicieran calmar la profunda tempestad que se había levantado solo porque deje tirados los zapatos en la sala, pero como no solo buscaba calmarla, sino que también deseaba hacerle saber que entendí su mensaje, me acerque a ella la abrace y como un milagro en último momento de mi boca salió lo más inteligente que he dicho en años, “El amor es trabajar en uno considerando al otro»
Hilda me miró se levantó del sofá dónde se había sentado con los brazos cruzados. Entonces dijo
Debo trabajar mucho en mí.
Le aseguro que mis zapatos, mis medias y mis calzoncillos nunca volvieron a estar fuera de lugar.
Pero también le aseguro que ella jamás volvió a discutir conmigo, no en esa tónica, no de esa manera, y véanos aquí.
32 años después con 4 hijos y 6 nietos, con un montón de historias, pérdidas y ganancias, de golpes duros, fuertes, donde ella saco como siempre las garras y me obligo a amarrar me los pantalones como ahora.
Pero como nada es perfecto al parecer.
Un día ella estaba en el baño, salió y me grito desde la segunda planta de la casa, algo está mal, tengo una protuberancia.
Subí la escalera corriendo – ¿qué? Respondí.
Ella estaba envuelta en la toalla, con la mano en su seno, sus ojos idos e inundados de lágrimas, su rostro desencajado lleno de horror como si estuviera viendo cara a cara a la muerte.
Fuimos inmediatamente al médico y como siempre y está vez para mí mala suerte, ella tenía razón.
Cáncer de mama, ya perdió un seno, y en dos cirugías dejo de respirar, pero yo sé que, así como lucho contra la enfermedad en dos ocasiones, en esta también lo hará.
Lagrimas caen en silencio tras la pantalla de mi ordenador, escuchar esa conversación me hace anhelar un amor así. Un amor que no tiene barreras.
3 Horas después la espera termina, doña Hilda sale de su estudió y lo primero que hace es buscar con la mirada en medio de la sala a su esposo, él se levanta le sonríe, sacude su cabello y toma la silla de ruedas en la que hace ya 4 años está postrada doña Hilda.
Les doy las indicaciones y ellos muy amablemente se despiden, pero se llevan una parte de mi con ellos aún sin saberlo, se llevan la esperanza.
Y como regalo dejan una enseñanza palpable en mis manos.
Por el pasillo él tararea una salsa, ella se ríe, yo lloro.
El enemigo se extiende en su cuerpo y le roba poco a poco la vida, se come sus huesos, coloniza sus órganos, pero doña Hilda no está dispuesta a perder terreno y menos la batalla, pues sabe que tarde que temprano a su esposo en algún momento se le van a olvidar los zapatos en la sala, ella lo sabe, lo sabe hace 32 años.
Descarga el escrito en PDF a continuación:
Sobre el Autor:

- #ABUELOS
- #ACOSO
- #ALCOHOL
- #AMISTAD
- #ANIMALES
- #ATARDECER
- #CAMPO
- #COLOMBIA
- #CORRUPCION
- #CUCUTA
- #CUIDADODELMEDIOAMBIENTE
- #ENCONTRARSEASIMISMO
- #ESCLAVOS
- #FAMILIA
- #FERNANDO CABALLERO
- #FORODEOPINIONES
- #GENERO
- #GOBIERNO
- #GUERRA
- #HERMANDAD
- #HISTORIA
- #HURACAN
- #INFANCIA
- #INOCENTES
- #ISRAEL
- #JESÚS PORRAS
- #JUAN SEBASTIÁN RUEDA
- #JUEVESDEVARIEDAD
- #JUVENTUD
- #LUCHA
- #LUNESDEANÁLISIS
- #MARTESDEPOESÍA
- #MATERNIDAD
- #MENTE
- #MIERCOLESCONMDEMUJERES
- #MIERCOLESDETERROR
- #NADAISMO
- #NATURALEZA
- #NAVIDAD
- #NIÑEZ
- #NOBEL
- #NOSTALGIA
- #OCTUBRE
- #PAZ
- #PEAJE
- #PERDIDA
- #PETRO
- #POETERROR
- #POLITICA
- #RECUERDOS
- #SALUDMENTAL
- #SECUESTRO
- #SEPTIEMBRE
- #STOPSUICIDIO
- #TERROR
- #TIPS
- #TRISTEZA
- #TRUMP
- #VENEZUELA
- #VENGANZA
- #VIENTO
- #VIERNESDEENTRETENIMIENTO
- #VIOLENCIA
- ADRIANA HERRERA
- ALEXEI SIERRA
- ALVARO ENRIQUE PARADA
- AMBIENTE
- AMOR
- ANA MARÍA SUAREZ
- ANÁLISIS
- ANÉCDOTAS
- ANÓNIMO MENDOZA
- ANDRÉS FERRER
- ANDRÉS FIGUEROA
- ANDREA ESTEFANÍA CUERO
- ANGÉLICA RUIZ
- ANIBAL FERNANDO BONILLA
- ANNIE SMITH
- CAMPO
- CHAVELLY DEL PILAR
- CHRISTIAN SAMIR MENDEZ
- CIENCIA
- CINE
- COLECTIVO CAMILA TORRES
- CONSEJOS
- CRÍTICA
- CRISTIAN J VERA
- CUENTOS
- DANIELA RODRIGUEZ
- DANNY HERRERA
- DAYAN CARRIÓN
- DENUNCIA
- DEPORTES
- DESARROLLO PERSONAL
- DIVERSIDAD
- E. RIVERA
- ECONOMÍA
- EDUCACIÓN
- EL GRILLO
- EL PARRESIASTÉS
- ELIZABETH VILLAMIZAR
- EMABAR EL SOFISTA
- EMELY INOFUENTE
- EMPRENDIMIENTO
- ENTRETENIMIENTO
- ESTUDIANTES
- FÉ
- FELIX MARIO GALVIS
- FERNANDA GUTIERREZ
- FERNANDA TORRES
- FERNANDO REINA
- FERNANDO SOLORZANO RUEDA
- FILOSOFÍA
- FLORENTINO ARIZA
- FORO DE OPINIÓN
- GASTRONOMÍA
- HALLOWEEN
- HAZZAM GALLEGO
- HENDER PUERTO
- HISTORIA
- INDEPENDENCIA
- INFANCIA
- INVESTIGACIÓN
- JACQUELINE MALDONADO
- JEAN CARLOS ARENAS
- JEAN CARLOS SÁNCHEZ
- JEFFERSON ANDRÉS RODRIGUEZ
- JENY TATIANA BAUTISTA
- JHONATHAN CHACÓN
- JOHN JAIRO GELVIS
- JONATHAN NIÑO
- JORGE ENRIQUE MEZA
- JUAN MALDONADO
- JUAN SEBASTIÁN
- JUDICIAL
- KARIM CARDOSO
- LA BIBLIOTECARIA
- LA NONITA DE PUEBLO
- LAURA GAONA
- LEIDY TRILLOS
- LIDERAZGO
- LINA URIBE
- LINDA VILLAMIZAR
- LITERATURA
- LITERATURA COLOMBIANA
- LIZA MARÍA COBOS
- LIZA MARIA COBOS
- LUCY VEGA
- LUGARES PARA DESCUBRIR
- LUIS ALBERTO GARCIA
- MARCELA ESPINOSA
- MARGETH CURIEL
- MARIA INES SANCHEZ
- MARIA VICTORIA OSORIO
- MAURICIO GARRO
- MÓNICA GARCÍA
- MÓNICA JULIETH SUÁREZ
- MÚSICA
- MICHAEL ALEXIS GALVIS
- MICHAEL DAVID DURÁN
- MIRIAM UREÑA
- MOHAMED HADI DAHAN
- MUJERES
- NAILI BAUTISTA
- NATURALEZA
- NAZLY DURAN
- NERIO LUIS MEJIA
- ORLANDO GUILLEN
- PARANORMAL
- PAULA ANDREA CORREA
- PERSONAL
- POESÍA
- POLÍTICA
- PRETÉRITO PERFECTO
- PSICOLOGÍA
- RAMÓN RUIZ CONTRERAS
- RAMON TORRADO
- REFLEXIÓN
- RELIGIÓN
- S. C. RUIZ
- SALUD
- SARAY CRISTANCHO
- SEBASTIAN CORTES
- Sin categoría
- SOBREVIVIENTE
- SOCIAL
- STEPHANY CP
- STIVEN ORTEGA
- TECNOLOGÍA
- TEMAS VARIADOS
- TERROR
- THOMÁS BALAGUERA
- TURISMO
- VARES
- VICTOR MONTEVERDE
- VIDA SALUDABLE
- VISIBLES
- WILLI JIMÉNEZ
- WILLIAM JIMÉNEZ
- WILLIAM PÉREZ
- XIMENA RINCÓN
- YEISON PARADA
Otras Columnas:


Replica a Alexis Galvis Contreras Cancelar la respuesta