EN PRIMERA PERSONA

Por: Mónica García

Una mujer que llegó a formar parte de mi familia hace muchos años y a quien siempre admiré precisamente por ser lo que en ese momento ninguna de las mujeres de la mía era (universitaria, bilingüe, «viajada» por el mundo), me dijo, estando en mis veintes, que si hubiera podido escoger otra vida no se habría casado ni tenido hijos, sino que viviría sola y se dedicaría a escribir. ¡Cuánto me escandalicé en ese momento pensando que lo que decía era una especie de herejía, teniendo como tenía una «bonita» familia con esposo, dos hijos y una carrera! ¡Era todo lo que deseaba para mí en ese momento en que iba por ahí metiendo la pata mientras decidía qué hacer con mi vida! Aunque viviendo en su casa pude darme cuenta de que su matrimonio con un hombre abusivo y adicto era un infierno… Pero, ingenua como era, estaba firmemente convencida de que no sería ese mi caso, que encontraría a un hombre bueno que me haría feliz. Y bueno, algunos años después lo encontré.


Pero entonces no quise casarme, ni los niños, ni la casa, porque sabía que el aburrimiento que ya comenzaba a atacarme en el noviazgo me mataría en la convivencia. Mucho después entendí que amor y matrimonio no eran necesariamente la misma cosa, aunque las películas gringas mostraran lo contrario, y que el primero podía acabarse muy pronto aunque el otro sobreviviera (y viceversa).
En cuanto a los hijos, era algo que no dejaba de preguntarme: “¿en serio los desea o los necesita, Mónica? ¿Sacrificar su tiempo, su tranquilidad, tener una obligación permanente?” ¿Era eso lo que realmente quería o lo que me habían hecho creer que necesitaba para ser feliz?


Entonces, lo fui aplazando mientras seguía en la búsqueda de «eso» que sentía que me faltaba para cerrar el hueco en el pecho con el que había nacido y crecido, llegando con el tiempo a la conclusión de que definitivamente no era un hijo. Pero, ¿qué era entonces? ¿Un compañero de vida, un amor para siempre, tal vez? ¿O muchos amores en forma de amigas, parceros, tías y primas con las tengo mucha empatía, compañías felinas y por supuesto, parejas?


Con el paso del tiempo todas esas cosas se fueron sumando, pero especialmente un amor secreto que tuve desde la infancia -desde aquel cumpleaños en que me regalaron un diario que nunca supe dónde terminó-; y ese amante escondido y silencioso que quise mantener sólo para mí empezó a querer manifestarse y a circular por entre algunos pocos entusiastas conocidos y desconocidos que se arriesgaron a fisgonear en los escritos de una persona solitaria que a veces siente el deseo de socializar, que puede ser tan fría como apasionada, tan dura como débil.


Esa que soy yo y el hueco siguen ahí y lo sigo llenando con las cosas que me gustan, con la escritura especialmente, con mi profesión, con la lectura de esas escritoras y escritores maravillosos vivos y muertos, con la comida sencilla pero bien hecha, con un vino o unas cervezas acompañadas de una buena charla, con un paseo al campo o con una buena película en un sillón cómodo.


Y admiro a las mujeres que tuvieron hijos e hicieron y hacen de ellos unos seres humanos valiosos. Pero lo siento si a pesar de amar a los niños y tal vez por el inmenso respeto que les tengo, no quise ser una de ellas.


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5 respuestas a “EN PRIMERA PERSONA”

  1. Definitivamente se trata de un plano que, de alguna forma, sacude la comodidad tradicional del significado otorgado al «sentido de la vida». Es interesante cómo llegaste a sentir esta «insolencia» frente a alguien que afirmó haber deseado elegir una vida distinta, sin anillo de compromiso ni matrículas de escuela; para posteriormente ser tú quien continuaría con aquella misma motivación, alzar la mano y decir, «Gracias, pero no gracias. Yo también iré a ser feliz en primera persona, y no a través de los ojos de alguien más».

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    1. Existen diversas maneras de dar a luz, entre ellas la escritura. El acto creativo es una forma de posicionarse en el mundo, las mujeres podemos crear, tomar el arte como un camino para ser mujer sin la carga social de ser madres.

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      1. Es cierto, escribir es dar a luz un texto, a veces el parto es sencillo, otras complicado y no sabes en lo que se va a convertir cuando sale del ámbito de tu espacio privado… No es comparable con traer una vida al mundo, sin embargo, es otra forma de amar y ser amado.

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    2. Avatar de Mónica García
      Mónica García

      Así es! Lo que primero me escandalizó, se convirtió en mi destino sin saberlo! Tal vez ella, por la presión social, no se dio la oportunidad ni el tiempo para averiguar lo que realmente quería, mientras yo tuve la posibilidad de hacerlo. Gracias por leer y comentar!

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  2. Dilema universal vivimos en una sistema, en una sociedad en la que nos enmarcan en una conducta de que:
    Naces, creces, trabajas, te reproduces y mueres
    En base a qué es la «NATURALEZA HUMANA» 😅😅.
    Yo ya por mis cuarenta y tanto ☺️ cambie de pensar atravez de los años
    No quise hijos, luego los quise y nada y ahora no los quiero; si llegarán serían una bendición y si no llegan también vendrán bendiciones en la vida para mí; todo depende de nosotros, del conocerte y encontrar donde , cómo y/o con quien, SOS feliz.
    Pdta: no se a quien voy a heredar mis deudas
    Jejeje, las pagaré desde el más allá.
    🤷

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