MARINEROS DEL DUELO

Por: Elizabeth Villamizar

El duelo, la pizca de hiel en la vida, este es como un viaje a través de aguas desconocidas, como cuando entramos en un mar desconocido, cuando enfrentamos la pérdida de un ser querido, nos embarcamos en un viaje emocional y espiritual que puede ser tan vasto y profundo como un océano.
No existe un mapa perfecto que nos guíe, ni una brújula que nos señale exactamente el camino después de un momento de tristeza, cuando nos encontramos navegando a ciegas por las olas del dolor y la ausencia no tenemos orientación alguna.


En ese viaje, nuestras emociones son las corrientes que nos arrastran, empezamos a sentir dolor, como una tormenta que azota nuestro barco, el peso de la pérdida como un ancla que amenaza con hundirnos en las profundidades del duelo.


La tristeza se convierte en un compañero constante, como las estrellas que iluminan las noches solitarias en alta mar, pero a medida que avanzamos en este viaje, algo sorprendente comienza a suceder y es que descubrimos que nuestras lágrimas son gotas de sal que purifican el alma, donde cada recuerdo compartido con aquel ser amado se convierte en un faro que guía nuestro camino.


Después del naufragio aprendemos que el duelo no es solo una expresión de pérdida, sino también un tributo al amor que sentimos hacia aquel que no está, este es una manifestación de la profunda conexión que compartimos con aquellos que amamos y ya no están físicamente.


Entenderlo y aceptarlo a medida que avanzamos por las aguas del duelo, también es encontramos islas de consuelo y apoyo que nos dan esperanza y compasión, familia y amigos se vuelven ese puerto seguro en medio de la tormenta. Nos rodeamos de aquellos que nos entienden, que nos brindan refugio en sus brazos y comparten nuestras lágrimas y risas.


El duelo se revela como un proceso maravilloso de transformación y es allí cuando nos convertimos en marineros más sabios, más integrales y más Fuertes, aprendemos a apreciar cada día como un regalo precioso y a valorar las relaciones que aún tenemos. El duelo es un mar que todos debemos cruzar en algún momento de nuestras vidas, pero, aunque las aguas pueden ser turbulentas y las lágrimas pueden fluir como ríos, en el duelo, encontramos la oportunidad de honrar lo que perdimos y de crecer a partir de la experiencia.


No limitemos los ´´Te Amo’’ y las muestras de afecto, aunque el amor no se desvanece con la ausencia física, sino que sé a su vez se arraiga más profundamente en nuestros corazones, no esperemos al momento final de una existencia para darle el valor que tienen los demás para nosotros.
Esto va para aquellos que vivirán cada día en nuestros corazones para siempre.


Paulo Cesar Becerra Diaz ✝
Brayan Steven Valdes Perez ✝


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Sobre la autora:

Una respuesta a “MARINEROS DEL DUELO”

  1. Que Hermoso reflejo de la realidad, en tan profundas palabras que nos llevan a ver con otro sentido de la perdida de un ser querido…. Gracias, Gracias……

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