CAMBIAR POR NADA

Por: Mauricio Garro

Cambié por ella.
Por su voz, por su sombra, por la idea
de que quizá en sus manos
había un lugar donde yo también cabía.

Me quité miedos, me pulí las grietas,
dejé atrás partes de mí que dolían…
y otras que no,
solo por imaginar que así me vería mejor.

Pero un día, con la calma cruel
de quien no tiembla al hablar,
me dijo que ella no pidió nada,
que mis cambios eran míos,
que mi entrega era cosa mía.

Y entendí.
Yo hubiera cruzado mares, incendios,
cielos rotos y tierras secas
solo para verla sonreír un segundo.

Ella, en cambio,
nunca habría dado un paso
si ese paso tenía mi nombre.

Así aprendí que a veces uno se transforma
creyendo que así se acercará a quien ama,
cuando en realidad
cada cambio te aleja de ti mismo
y no te acerca a nadie.

Pero también entendí algo más:
que no existe pérdida más triste
que convertirse en otro
por alguien
que nunca pensó cambiar por ti.

Sobre el autor:

Deja un comentario

Busca columnas por autor

Deja un comentario