LA DERECHA COLOMBIANA ANTE EL DECLIVE DEL “GRANCOLOMBIANO”

Por: John Jairo Gelvis Vargas

En los últimos años, Colombia ha tenido como principal referente político al expresidente Álvaro Uribe Vélez, considerado por muchos como un símbolo de liderazgo y por otros como una figura controvertida. Sin embargo, en las elecciones de 2022 su influencia se convirtió más en una carga que en un apoyo para el candidato de su coalición, Federico “Fico” Gutiérrez. Este último no logró inspirar confianza en el electorado, evidenciando falta de preparación para asumir la jefatura del Estado. En contraste, otros candidatos como Sergio Fajardo o el actual presidente Gustavo Petro demostraron mayor capacidad de liderazgo y manejo político. No obstante, Fajardo ha enfrentado históricamente una percepción de indecisión o “tibieza” que ha debilitado su respaldo ciudadano.

Durante esa contienda, Rodolfo Hernández surgió como un outsider político que sorprendió por su discurso disruptivo. Sin embargo, su decisión de ausentarse del país durante los últimos días de campaña debilitó su imagen ante el electorado. A pesar de haber rechazado alianzas con el uribismo una jugada políticamente inteligente, su retiro en plena contienda electoral le costó la presidencia. De haber triunfado, su gobierno posiblemente habría tenido un desenlace incierto, considerando las tensiones políticas y la eventual sucesión de su fórmula vicepresidencial, Marelen Castillo, quien habría pasado a la historia como la primera mujer afrodescendiente en ocupar la Presidencia de Colombia.

De cara a las elecciones de 2026, surge un nuevo outsider dentro de la derecha: Abelardo de la Espriella. En un principio, su proyecto político parecía vinculado a la sombra del expresidente Uribe; sin embargo, su equipo de campaña comprendió la necesidad de proyectar un liderazgo independiente. La imagen del llamado “grancolombiano” hoy resulta más negativa que inspiradora, y el uribismo tradicional ya no genera el mismo respaldo popular. Los candidatos del Centro Democrático enfrentan un descrédito generalizado, tanto por la falta de propuestas concretas como por la tendencia a caer en provocaciones mediáticas. Casos como el de quienes insultan a periodistas o utilizan tragedias personales con fines políticos han contribuido al desgaste de esa colectividad. Actualmente, el Centro Democrático parece destinado a desempeñar un papel secundario, más como aliado estratégico que como fuerza presidencial directa. Una participación moderada, similar a la adoptada en su momento por Juan Manuel Santos Calderón, podría resultar más beneficiosa: apoyar sin intervenir abiertamente en las campañas. En cambio, una participación activa del expresidente Uribe podría representar un riesgo electoral, pues su figura polariza y divide al electorado.

De acuerdo con la encuesta de Polimétrica, elaborada por Cifras & Conceptos, el 22 % de los colombianos se identifica con la izquierda, el 32 % con la derecha y un 45 % se declara de centro. Este último bloque, que no necesariamente pertenece al Centro Democrático, sino que agrupa a ciudadanos de pensamiento moderado, se convierte en el verdadero factor decisivo para los próximos comicios. La gran incógnita es si la derecha colombiana tanto sus líderes como sus partidos logrará reorganizarse de manera efectiva para las elecciones de 2026. Según los datos de Polimétrica, los candidatos con mayores opciones hasta el momento son Sergio Fajardo (centro), Iván Cepeda (izquierda) y Abelardo de la Espriella (derecha), quienes concentran entre un 9 % y un 13 % de intención de voto. El escenario político, por tanto, se mantiene abierto y sujeto a la capacidad de renovación de las fuerzas tradicionales.

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