LAS COSAS QUE YA NO VUELVEN

Por: Naili Bautista

Hay tardes que se parecen al silencio,
a ese que se instala sin pedir permiso.
Tardes que huelen a papel viejo,
a café frío,
a promesas que no llegaron a destino.

Y uno se sienta, sin saber por qué,
a mirar el polvo danzar en la luz,
como si en cada giro se escondiera una historia
que no se quiso contar.

Hay nombres que ya no se dicen,
pero aún tiemblan en la boca.
Hay lugares que ya no se pisan,
pero aún duelen en los pies.

Y entonces, sin querer,
la memoria se abre como un libro sin tapas,
y las páginas susurran
lo que el corazón fingía no recordar.

No es tristeza lo que se siente,
ni alegría lo que se extraña.
Es ese punto medio, ese gris suave,
donde vive la nostalgia.

Esa que no grita, pero tampoco calla.
Que no abraza, pero tampoco suelta.
Que no pregunta, pero siempre responde.

Sobre el autor:

Deja un comentario

Busca columnas por autor

Deja un comentario