«Cause sooner or later in life The things you love, you lose. But you’ve got the love I need to see me through».-Florence + The Machine, You’ve got the love
Me decías «escríbele al amor», aunque amabas cada uno de mis poemas, y fuiste mi lector más ferviente y también mi más agudo crítico. Me decías «escríbele al amor» pero ahí estaba, tan presente y casi clandestino en cada palabra que esbozar algún verso en su nombre sería casi redundar en todo lo que ya se haya dicho o escrito desde que la poesía abrió por vez primera sus ojos en el mundo. Y callé. Sentí resecar mis huesos a cada instante de silencio. No le escribí al amor mientras estabas. Nunca tu súplica tuvo eco entre mis letras. Me dijiste: «está bien, algún día lo harás», con una palmada en la espalda mezclando resignación y una anticipada despedida. Pero nunca un atisbo de tan dulce vocablo en alguna de mis líneas. Y una mañana partiste para siempre llevándote mis palabras como un tesoro triste entre tus recuerdos. Nadie me dijo que un día el amor tendría tu nombre y así tendría razones para escribirle. Pero dime entonces, padre: ¿podrán las palabras bastar por sí solas para evocar la melodía de tu voz y traerme del jamás tu necesaria presencia de vuelta?
Ahora lo entiendo: me decías «escríbele al amor» cuando en realidad me decías que te escribiera un poema.
Y ni siquiera toda la poesía del mundo es suficiente ahora…
In memoriam para mi padre, José Manuel Arenas Villamizar (1961 – 2025). Siempre en mi corazón, mi Chapulín
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