Por: Michael David Durán Rodríguez
En la multitud seguí tus pasos
de tu mano caminé entre centenares de almas
mío fue el ritmo de tu respiración
y tu voz gobernó las canciones en mi boca
Después de los días de llanto
cada estrofa fue un pájaro en tus labios
cada melodía y carcajada tuyas fueron mi alimento
tu felicidad luminosa fue un verdadero concierto
Timbales y tambores, coros y partituras
cada bailarín era una estrella que veías emocionada
mi ilusión fue el eco de tu risa, la música de tu boca
Te abracé cantando ,yo que a veces olvido el sonido de mi voz
en el brillo de tus ojos imaginé a tu padre enseñándote
cada giro que hicimos, cada paso de baile
cada canción estaba en tu memoria
en tu herencia genética
en la sencilla magia
de ver florecer arcoíris
en la música que fluía de tu boca.
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