Por: Jefferson Andrés Rodríguez

¿Cómo recuperar la memoria poética cucuteña y sistematizar críticamente los 70 años del nadaísmo?
Esta columna propone un ejercicio de sistematización de la memoria social y artística en el municipio de Cúcuta. La magnífica expresión Nadaísta no puede entenderse sin la influencia libertina y revolucionaria que Jorge Gaitán Durán y Eduardo Cote Lamus ejercieron sobre la literatura colombiana durante el último siglo. Siendo muy jóvenes y políticamente distintos Gaitán, liberal; Cote Lamus, conservador, ambos elevaron y consolidaron un espacio editorial de espíritu viajero por Europa y con mentalidad bohemia de la posguerra: la revista MITO

Según la Red Cultural del Banco de la República en Colombia:
“En 1952, durante una reunión de amigos en Madrid, Jorge Gaitán Durán le propuso a Hernando Valencia Goelkel fundar, a su regreso a Colombia, una revista de cultura. Tres años después esta propuesta se hace realidad con la publicación del primer número de la revista Mito, que apareció en 1955, correspondiente al período abril – mayo. Agruparon tanto a sus contemporáneos como a destacadas figuras literarias de otras generaciones de Colombia, América y España.
En el comité patrocinador, sumados a sus dos directores, aparecían Octavio Paz, Carlos Drummond de Andrade, León de Greiff, Vicente Aleixandre, Luis Cardoza y Aragón, Alfonso Reyes, Jorge Luis Borges, Eduardo Zalamea y Ricardo Latcham.
La revista publicaba, exclusivamente, textos de Vicente Aleixandre, Octavio Paz, Jorge Guillén; traducía poemas de Bertolt Brecht; difundía análisis de Georg Lukács y ensayos sobre Hegel, Heidegger, Marx y Nietzsche. En los 42 números de Mito que aparecieron durante siete años, colaboraron escritores, artistas e intelectuales de todas las corrientes estéticas y políticas.”
La revista abrió la cultura global a nuevas generaciones. Un ejemplo emblemático es Gabriel García Márquez, premio Nobel de Literatura, quien publicó en Mito el texto “Monólogo de Isabel viendo llover en Macondo” y, en 1958, la versión completa de “El coronel no tiene quien le escriba”.
El significado de la revista Mito para la literatura colombiana es de una relevancia editorial y cultural de alcance global, con un alto nivel intelectual y la participación de los mejores escritores del mundo. Su propuesta poética tenía un profundo sentido de realidad: una literatura “del pueblo y para el pueblo”, renovada por la crítica del arte, el cine y el teatro, enmarcada en una intensa vida bohemia.
La rusa Dina Moscovici, directora de cine y teatro, y, expareja de Jorge Gaitán Durán, aportó a esta experiencia una sensibilidad artística excepcional. Para ella, no era necesario “hacer teatro”: bastaba con verlo, comprometerse con la época y vivirla con total libertad intelectual.
En un contexto marcado por la censura de la Iglesia y la mentalidad conservadora, los aportes de Gaitán Durán incluyeron la traducción de los textos de Sade, desafiando las tradiciones y prejuicios morales sobre Dios y la sexualidad, con una dimensión espiritual profunda, precedida por ensayos brillantes sobre el “hombre rebelde”.

Ojalá que esta columna en La Chuzma Editorial sirva para que suceda un “incendio” de literatura cucuteña y ardan nuevos cuerpos que unan la palabra y el cuerpo en un mismo gesto de creación literaria.
En la actualidad, la obra del grande maestro literario reposa en la Biblioteca del Área Cultural del Banco de la República en la ciudad de Cúcuta. No se puede dejar de mencionar la poesía de Jorge Gaitán Durán, quien realizó sus estudios básicos en la ciudad de Cúcuta. Fragmentos poéticos de sus textos “Si mañana despierto” y “Amantes” fueron publicados precisamente en la revista Mito.


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