Por: Jean Carlos Arenas Parra
«No tiene alas la victoria terrestre: tiene pan en sus hombros, y vuela valerosa liberando la tierra»-Pablo Neruda
Bendito seas, oh pan,
por tu humilde omnipresencia,
que no conoce de idiomas
ni de linajes
y sabes cómo repartirte
a manos llenas
y en todas las direcciones
como un grito de victoria
contra el hambre.
Primigenio y sencillo,
ancestral pero siempre fresco,
te haces posible
entre manos sabias y artesanas
que unen agua y harina
bajo un cúmulo de caricias
y en el fuego
creces generoso,
tu sagrada esencia inunda el aire
y al despertar el día nos recuerda
que siempre habrá un mañana.
Pan, sacra y humilde
sustancia vital:
que a cada bocado
nos infundas a todos
vida y dignidad.
Que en cada mesa
nos sentemos todos
en torno a tu paz.
Que nunca falte
tu siempre necesaria
y bienvenida presencia
en ninguna mesa,
que nunca tengamos
que mendigarte ni pelearte,
que tu milagro cotidiano
trascienda rezos y altares
y en ti se reparta
trozo a trozo
y multiplicada
la generosidad de la tierra…
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