El viento es mi amigo. Cuando le canto una canción, él juega conmigo. Sopla suave y hace que las flores del jardín bailen al ritmo de mi voz. Mece mi cabello y besa mis mejillas, sonrojándolas un poco. Me siento como si fuera el dueño del viento.
Pero mamá me ha dicho que no juegue afuera hoy. Dice que los fuertes vientos tienen a todos en alerta. No entiendo por qué le temen. El viento es mi amigo, después de todo. Le canto mi canción: «1, 2, viento vientito, soy tu amigo».
Hoy no fuimos a la playa y papá me ha prohibido salir al jardín. En las noticias hablan de los enormes árboles que han caído en la carretera principal debido a las fuertes ráfagas de viento. Me siento un poco asustado, pero sigo creyendo que el viento me obedece.
Ha pasado una semana desde la última vez que pude ir a clase. El abuelo dice que los fuertes vientos han traído consigo las fuertes lluvias. Todos están nerviosos y caminan por la casa todo el día de aquí para allá. Le canto al viento de nuevo, esperando que me responda.
Esta mañana no he podido dormir en mi cama ni ver por la ventana en plena madrugada. Papá me ha subido al auto y hemos ido a un refugio. Hay muchas personas, algunas lloran y otras solo se mantienen a la espera. La abuela me ha susurrado al oído: «Ha llegado el huracán».
El viento ruge afuera, y yo me siento pequeño e indefenso. Le canto mi canción una vez más, pero esta vez no hay respuesta. Solo hay un ruido ensordecedor y un miedo que no puedo sacudir.
Han pasado unos días y no hemos vuelto a casa. Las personas lloran, unos hablan de que perdieron sus casas y otros de los fuertes daños que el huracán causó en la ciudad. He oído a papá susurrarle a mamá que nos hemos quedado sin hogar mientras la abraza, ella ahoga su llanto en su hombro.
El tío de Juana me ha dicho que todo esto ha sido por los fuertes vientos que han azotado con furia la ciudad. Me siento confundido y asustado. Si todos supieran que el viento es mi amigo… ¿Me creerían culpable?
Le canto al viento de nuevo, pero esta vez es diferente. Esta vez, me doy cuenta de que quizás no lo controlo tanto como pensaba. Quizás el viento es más poderoso que yo, y yo solo soy un niño que canta una canción.
Deja un comentario