Por: Pretérito Perfecto

Uno de los mejores antídotos para la depresión y la ansiedad es recibir un abrazo de los seres queridos. Es recomendable, durante la crianza, dar un abrazo de despedida y de llegada por parte de los padres. Esto redunda en que los hijos salgan más seguros a enfrentar su entorno día a día. Es tan vital para poder profesar afecto el abrazar sin que te lo pidan, simplemente porque es una de las mejores expresiones de dejar parte de tus mejores deseos y energía en el pecho de quien recibe el abrazo.
Pero hoy hablaremos de los tres abrazos que se destacan por los protagonistas. A portas de que comience la contienda electoral, ya se desvirtúa el valor del abrazo, porque, como políticos de vieja data, sabemos que detrás de cada abrazo existe un interés monetario, una intención subrepticia, disfrazada de humanidad. En tanto que el formato de abrazar abuelos, dar beso en la mejilla a las abuelas y alzar en los brazos a recién nacidos sigue estando vigente para atraer al votante imberbe, que define su voto por los memes vistos el día anterior, pero que evade su responsabilidad de apoyar con su poca materia gris a veces al peor, para luego quejarse y convertirse en contradictor de a quien ayudó a ganar.
El caso de las senadoras Katherine Miranda, Catherine Juvinao y el señor JP Hernández, todos del partido Alianza Verde, que por odiar a Uribe terminaron apoyando a Petro y que, sintiéndose engañados, se convirtieron en sus principales contradictores.

El primer abrazo es el que le proporcionó Juan Fernando Cristo, una vez posesionado como ministro del Interior por parte del presidente Petro el miércoles 3 de julio de 2024, cargo que ocupó hasta el 10 de febrero de 2025. Muchos dicen que el producto de ese abrazo casi orgásmico fue que, en ese momento, se hacía canje de los votos endosados en la segunda vuelta presidencial del 2022 por parte de la débil estructura de los Cristo en Norte de Santander, departamento con tendencias al uribismo en las presidenciales, pero que seducidos por quien les respetaría los privilegios le votaron en boca de urna.
Hay algunos que dicen que Juan Fernando Cristo, como gato callejero, era el único que conocía el lenguaje que se habla y las mañas que se manejan en el callejón hediondo llamado Congreso Nacional. Por eso, su primera meta como ministro fue la de buscar convocar a una Asamblea Nacional Constituyente. Cabe recordar que Cristo ya había sido ministro del Interior en el Gobierno de Juan Manuel Santos, entre 2014 y 2017, y era el único que sabia cual es el papel moneda que se maneja en esas esferas, al estilo de Sandra Ortiz, la Alta Consejera para las regiones, que sabía que la única manera de conseguir apoyo en cámara y senado para las reformas del presidente Petro, eran los maletines negros para los presidentes de ambas corporaciones, con 3 mil millones de pesos, llevados en camionetas oficiales, custodiados por agentes de la UNP, al apartamento del insigne Iván Name, hoy perseguido por la Justicia, jajajajaj miento, hoy con medida de seguridad ordenada por la Corte Suprema de Justicia por el escandalo de la UNGRD, que cosas de la vida, tanto Sandra como Ivancito, son del partido Verde, partido vomitivo, que en otro articulo le entregare las flores que les tengo abonadas en mi jardín.

El segundo abrazo es la evidencia clara de que la juventud del departamento está guiada por una brújula sin aguja, ya que no se vislumbra un rumbo fijo a esta generación de relevo, porque se han habituado a obedecer sin mediar el sentido común y la coherencia, que es una virtud básica de los seres humanos.
Este abrazo se lo proporcionaron 4 jóvenes al entonces candidato a la gobernación William Villamizar en la campaña del año 2023, donde por medio de una campaña de marketing le propuso a los jóvenes que le apoyaran y se suscribieran para obtener la Tarjeta W, con la cual obtendrían descuentos para poder entrar al Ecoparque, descuentos en las entradas para ver al Cúcuta Deportivo, entradas gratis para shows culturales, descuentos en el costo del transporte público y más beneficios.
por esto los jóvenes de este abrazo embriagados de amor enfermizo del tenor del que le profesa una víctima con el síndrome de Estocolmo a su victimario, ya que el entonces candidato, hoy gobernador no pude cumplir ninguna de las promesas consignadas en esa tarjeta W, y que para los que ya siendo conscientes que fueron engañados se resignan en su mente a decir en voz baja, las palabras celebres de Homero Simpson ¡Ay, debo haber parecido un idiota! Temo decir, que algunos de los jóvenes que estuvieron en ese evento ya recibieron sus tres meses como OPS, con los que le pagaron los favores realizados, y que deshojan las hojas del calendario día a día, esperando que los vuelvan a llamar para realizar esos espectáculos grotescos de proselitismo más de viejos mañosos sobrevivientes del frente nacional y no acorde al potencial de los jóvenes latinos.

Este último abrazo es la gota que rebosó la medida de la copa, clara evidencia de que los jóvenes insignes, capacitados y sin futuro en Colombia en su mayoría ya migraron a otros países, y que los que quedaron, provenientes de las toldas políticas, solo ven en la política una forma de vivir y a través de la lambocracia (dícese de la persona que su única virtud es lamber para conseguir chamba) lamber (se refiere, en varios países de América Latina, a la acción de adular o halagar a alguien de manera servil para obtener algo).
Para culminar, debemos estar conscientes de que es difícil criar un hijo y permitir que este se forme con la premisa de que con la ayuda de uno de estos padrotes se puede llegar lejos, y que siendo honestos, aunque algunos les ha funcionado, esto no aplica para todos. Así que abundemos en abrazos a quienes amamos, brindemos un abrazo a ese viejo amigo depositario de nuestra confianza y afecto, pero a un político no se le debe abrazar, porque corremos con la mala suerte de ser llevados a la hoguera.
Un abrazo desarma a quien está sulfurado y baja las tensiones, por eso abrazar a quienes se la juegan contigo, esos son los verdaderos abrazos que te arrancan el alma.
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