Por: John Jairo Gelvis Vargas

El pasado domingo 16 de marzo se cumplían 404 años de la muerte de Benkos Biohó, o también conocido por los españoles como Domingo Biohó, el nombre de Domingo fue por parte del dueño cuando era esclavo. Igualmente, él fue fundador del comando de una rebelión de esclavos cimarrones en el Nuevo Reino de Granada en el siglo XVII, el cual se convirtió en el rey de San Basilio de Palenque, por ende, era un pueblo libre del yugo español.
Cuenta la historia que nació en la Guinea Portuguesa, actual Guinea-Bissau, este país no se debe confundir con la Guinea Ecuatorial, ni la Guinea, ni la Nueva Guinea o Papua Nueva Guinea. Este país, como tal, está al occidente de África, en el cual Benkos pertenecía a la etnia Bijago. Su nombre Domingo, según los registros históricos, procedió posiblemente de los mercaderes portugueses, pues con alianza de la corona española tenían licencia para tráfico de esclavos en África.

La sociedad Bijago era rebelde y tumultuosa, y no era extraño que los tripulantes que eran esclavos cautivos se tiraran al mar, pues preferían la libertad a ser esclavos. Así era la rebeldía que cargaba la tribu de Benkos Biohó. Llegaron a la Nueva Granada, específicamente a Cartagena de Indias en 1598, y pasaron a manos del Capitán Alonso de Campos, que trabajaba para el gobernador de la época.
La huida, según narrado por fray Pedro Simón, fue que a fines de 1599, un año después de su llegada a Cartagena, comenzó un alzamiento y retiro de ciertos negros cimarrones. La rebelión se encontraba en cabeza de Domingo Biohó, conocido así por los españoles, pero para los cimarrones se llamaba Benkos, que era su líder. Los españoles los describían como valientes y atrevidos.

Tras la pista de estos esclavos rebeldes salió Juan Gómez, que tenía una cuadrilla de 20 hombres armados que querían someter a los fugitivos. Sin embargo, fue un rotundo fracaso. Los españoles sufrieron una derrota a manos de los cimarrones, matando al líder de la expedición, es decir, a Juan Gómez.
Después de la victoria, Benkos se dirigió hacia los Montes de María hasta encontrar un buen terreno donde pusieron empalizadas al estilo de África Occidental, donde fundaron Palenque de San Basilio. La resistencia que ofreció Benkos Biohó a los españoles fue tal que el gobernador de Cartagena, Jerónimo de Zuazo y Casasola, ofreció un tratado de paz a Benkos el 18 de julio de 1605.
El proceso de paz fue largo y se dio en 1613, cuando ya el gobernador era Diego Fernández de Velasco. Se acordó la tregua que terminó reconociendo la autonomía de Palenque de Matuna, y aceptaron el tránsito libre de los cimarrones por la ciudad. Además, los cimarrones se comprometieron a no recibir más esclavos fugados, estimular nuevas fugas y no usar el título de reyes o reinas.

A Benkos se le permitió que entrara a la ciudad con vestido de caballero. Sin embargo, el tratado fue violentado en 1619, cuando Benkos estaba descuidado y sorprendido por la guardia de la muralla fue apresado. Llegó un nuevo gobernador, Don García Girón, que ordenó su ejecución, argumentando que era un peligro el respeto que Biohó generaba a la comunidad afro y comunidades negras en la región. El rey Benkos, como lo conocían los cimarrones y todas las comunidades negras de la época, murió ahorcado y descuartizado el 16 de marzo de 1621.

Desde el contexto histórico del país, podemos decir que varias personas de nuestras comunidades negras y afrodescendientes han sido como Benkos Biohó. Cuántas veces nos han descuartizado, pues muchas oportunidades las tropieza el propio hombre de color, es decir, nosotros. El tema de las asociaciones que no se ponen de acuerdo para el bienestar común es un problema. El único acto legislativo que nos pone las reglas de juego para los afrocolombianos, comunidades negras, palenqueros y raizales se vio en la Ley 70 de 1993. Han pasado casi 32 años y la ley hay que modificarla y actualizarla a las necesidades de las comunidades afros. Pero el gran problema es ponernos de acuerdo sobre hacia dónde van los afrodescendientes en el país. ¿Veremos a un nuevo rey o una nueva reina que nos lleve a avanzar y a prosperar, que guíe a una nueva generación afro a crecer y sentirnos orgullosos de nuestras raíces y nuestros orígenes ancestrales.

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