LA LECCIÓN DEL TRÉBOL PÚRPURA

Por: Liza María Cobos Parra

El trébol púrpura, al que se le llama la planta del amor o alas de mariposa, cierra sus pétalos al caer el sol. Luego, al día siguiente, despierta de su profundo sueño para abrirse a la vida. Esta planta es una metáfora perfecta de nuestra existencia, ya que, al igual que ella, cada noche los seres humanos cerramos un ciclo y, al amanecer, abrimos una nueva ventana de posibilidades para afianzarnos a la vida. Como bien lo expresó María Zambrano, «despertar es renacer cada día» (Pérez, 2020). Para Zambrano, cada día trae consigo una oportunidad para reconstruir la vida, una tarea que propone emprender a través del amor.

Esa fuerza universal que nos impulsa a la acción y tiene el poder de transformar realidades. El amor nos hace conscientes de ese debate constante entre la vida y la muerte. El cuerpo y la mente dejan de ser los mismos para convertirse en testigos de su propio nacimiento. ¿Somos realmente conscientes de este fenómeno que vivimos a diario? Como lo expresó Epicuro, «es necesario pensar en la muerte para estar vivos» (Buitrago, 2012). Estas dos fuerzas, en apariencia opuestas, se entrelazan y se necesitan, posibilitando una manera diferente, única y real de relacionarnos con el entorno.

Tal vez no estamos familiarizados con vivir pensando en la muerte, porque asociamos el fin de nuestra presencia en el mundo con factores como la vejez, la enfermedad, el dolor y la tristeza. De ahí radica la importancia de reconocer la conexión con la muerte como un impulso vital. Si cada día, tal como el trébol, comenzáramos la jornada con la conciencia de que al anochecer viviremos una muerte, nuestra respuesta sería la misma que la de Gustavo Cerati en una entrevista, al ser consultado por su álbum: «Si yo me retirara ahora, en este momento, no creo que sea muy factible, pero supongamos que sí, me iría contento por Fuerza Natural» (Cerati, 2009). Ojalá que, cuando llegue nuestro último día, tengamos la certeza de haber vivido en coherencia con nuestros deseos y anhelos. Vivir de manera consciente nos libera del miedo a morir.

En ese sentido, la muerte se convierte en el impulso para construir un proyecto de vida, para elegirnos a diario, tomar decisiones valientes y reconocer que la finitud de la vida es un concepto que solo podemos apreciar gracias a la existencia de la muerte. Es importante dejar ir todo lo que se interpone en el camino de una vida intencionada. Para materializar nuestros sueños, se hace indispensable cerrar ciclos y, por encima de todo, abrazar una existencia auténtica enmarcada por el amor a sí mismo.

-Sáenz Pérez, R. (2020). El concepto de renacer en María Zambrano y Luce Irigaray: Una manera distinta de entender la vida.
-Trabajo de Final de Máster, Universitat de Barcelona, Facultat de Filologia, Departament de Filologia Hispànica,
Teoria de la Literatura i Comunicación.
-Mejía Buitrago, D. (2012). La concepción de la muerte en Epicuro. ​ Escritos, 20(45), 457-464. Medellín, Colombia. ​
ISSN 0120-1263.

-Cerati, G. (2009). Entrevista sobre el álbum «Fuerza Natural» Entrevista en video. https://www.youtube.com/watch?v=Gx6zBZJkw9U&t=10s.

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