Por: Michael David Durán Rodríguez
Esta noche deseo que hubiéramos coincidido en París,
detrás de tu hotel, en esa callecita y su oscuridad.
Y que tus ojos, que saben de prisiones y condenas,
le hubiesen otorgado a mi alma, esa noche, la libertad.
Esta noche te busco en mis recuerdos
y me pregunto: ¿vendrás vestida de pétalos rosados
a nuestra cita futura?
Hoy, desde este lugar de la noche,
te imagino mirando las estrellas de París.
Y recuerdo que también me perdí
recorriendo las calles de Viena.
Esta noche proyecto tu risa en mis anhelos
y me pregunto: ¿Conmovidos por el amor y la muerte,
volveré a girar de tu mano, en un baile inolvidable?
Esta noche deseo tatuar en mi pecho
una palabra, un símbolo o un verso
y cuando esté frente al tuyo
sea el eco del Arquitecto del Universo.
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