CONFESIÓN

Por: Michael David Durán Rodríguez


A Liz Rozo

Ayer vi de cerca tu iris de jade y oro,
esa mirada que antes de dictar sentencia
los jueces escrutan con paciencia
comprendiendo que la justicia es tu tesoro.

Tus pupilas que desafían a los fiscales
analizan pruebas y defienden inocentes,
tus ojos luminosos, dulces y valientes
que indagan penas y conductas materiales.

¡Oh murmullo en la noche, este verso
hecho de palabras secuestradas es mi delito
miro tu pupila, me asomo a ese universo!

Te miro y recuerdo: «La verdad camina desnuda,
la verdad no tiene ropas» es la sabiduría
que irradian tus ojos, es tu guía y tu ayuda.

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