LA AUTONOMÍA DE LOS PUEBLOS: CASO ESTADOS UNIDOS VERSUS VENEZUELA

Por: John Jairo Gelvis Vargas


Desde una perspectiva objetiva sobre la autonomía de los pueblos, puede afirmarse que la experiencia del último siglo demuestra que las intervenciones de Estados Unidos en distintos países suelen generar consecuencias más graves que los problemas que pretendían resolver.

A lo largo de la historia reciente, se han evidenciado fracasos notorios en intervenciones con supuestos fines filosóficos, financieros o ideológicos, como en Irak, Afganistán o Vietnam. En estos casos, las fuerzas estadounidenses no lograron consolidar victorias sostenibles ni mantener el control de territorios “liberados”, siendo finalmente expulsadas o rechazadas por las mismas poblaciones que buscaban liberar de regímenes autoritarios. Dichos desenlaces, en gran parte, se debieron al abuso de autoridad, a violaciones de códigos éticos, a la ignorancia frente a tradiciones religiosas o étnicas, y a la incapacidad de adaptarse a las realidades culturales y geográficas. Tal como se expone en este análisis de la BBC, confiar en que la esperanza de un país resida en una intervención extranjera es, en la mayoría de los casos, un error estratégico.

La historia indica que la permanencia máxima de Estados Unidos en estos territorios rara vez supera una década, como sucedió en Vietnam, donde fracasaron por desconocer el terreno y subestimar las tácticas de las guerrillas locales, que incluyeron métodos de camuflaje, manipulación mediante la prostitución y estrategias de debilitamiento moral y físico, como inducir a los soldados a la adicción a las drogas.

Por otro lado, la historia política de Venezuela en materia de democracia ha sido prácticamente inexistente, pues su devenir histórico ha transitado de dictadura en dictadura, ya fueran de corte derechista o izquierdista. Se trata de un país que, pese a contar con la bonanza del petróleo y con tierras ricas y fértiles, no ha logrado consolidar un sistema político estable ni un desarrollo sostenido.

De manera recurrente, cuando un presidente ha gestionado mal el país, se ha descubierto que posee doble nacionalidad o que mantiene lazos familiares en Colombia, especialmente en Cúcuta, donde incluso algunos aseguran conocer a sus parientes.

Lamentablemente, la nación ha sufrido una de las diásporas más grandes del mundo, lo que ha provocado que millones de venezolanos emigraran; sin embargo, se estima que entre un 5% y un 10% de esa población migrante simpatiza abiertamente con el chavismo, evitando trabajar y demandando en los países receptores beneficios como vivienda, automóviles, becas y soluciones a problemas que no supieron o no quisieron resolver en su propio territorio. En cualquier escenario posible, la salvación de Venezuela no radica en una intervención de Estados Unidos, sino en la acción decidida de su propio pueblo, como lo expone este análisis en Atalayar. Para completar este panorama, resulta preocupante que el presidente colombiano Gustavo Petro, quien no ha logrado avances significativos en materia de seguridad y paz interna, manifieste su intención de participar en una eventual intervención militar en apoyo a Venezuela contra Estados Unidos, una idea que, bajo una visión estratégica y política, parece poco apropiada.

Deja un comentario

Busca Columnas por Autor

Deja un comentario