¿DEBO CONTINUAR?

Por: Annie Smith


A veces hay que parar… pero no para rendirse” – Annie Smith


Hoy quiero contarte algo que me ha pasado —y que tal vez también te ha pasado a ti—: hay días en que nos sentimos cansados, no solo físicamente, sino en el alma. Días en que uno se pregunta: “¿Para qué sigo? ¿Vale la pena tanto esfuerzo?”. Es como si el horizonte se difuminara y no viéramos con claridad el sentido de lo que hacemos. Y entonces, esa voz interna que a veces no es muy amable, empieza a susurrar: “Ya no vas a lograrlo… tal vez no naciste para esto”.

Pero aquí es donde la vida, con su ironía hermosa, nos sorprende. Porque justo cuando creemos que no hay motivo para seguir, aparece una señal, una persona, un momento… y nos recuerda que nuestra existencia no es en vano. Me gusta pensar en lo que dijo Friedrich Nietzsche: “Quien tiene un porqué para vivir, puede soportar casi cualquier cómo”. Y es cierto: cuando encontramos nuestro “para qué”, hasta las batallas más duras se vuelven caminos de aprendizaje.

La verdad es que no estamos aquí solo para pasar el tiempo. No somos un accidente del destino. Estamos aquí para hacer cosas mucho más grandes de lo que imaginamos. El problema es que, a veces, en medio del ruido, se nos olvida. Por eso, hoy quiero decirte algo que aprendí: a veces hay que parar… pero no para rendirse. Parar para respirar, para mirarnos con cariño, para reconectar con nuestra esencia. No es debilidad, es estrategia. Como dijo Séneca: “A veces hay que detenerse para avanzar con más fuerza”.

Imagina que la vida es como un viaje largo. No puedes andar a toda prisa sin descanso, porque te agotas y pierdes el gusto por el paisaje. Pero tampoco puedes quedarte sentado eternamente a un lado del camino. Lo sabio es hacer una pausa, tomar agua, revisar el mapa… y seguir caminando.

Si me preguntas, creo que parte de nuestra misión es dejar una huella imborrable, y esa huella no siempre se logra en días perfectos, sino en aquellos en los que decidimos seguir, aun cuando no había fuerza suficiente. Porque el verdadero valor no está en nunca caer, sino en levantarse una vez más.

Hoy te invito a que, si estás cansado, no lo veas como el final, sino como un “hasta aquí por hoy”. Date permiso de descansar, pero también la oportunidad de volver con más energía. Porque créeme, aún no has visto lo mejor que puedes dar. Y recuerda, como dijo Marco Aurelio: “La felicidad de tu vida depende de la calidad de tus pensamientos”. Así que aliméntalos con esperanza, gratitud y determinación.

La vida no es solo aguantar… es también aprender a detenerse para tomar un respiro y seguir con el corazón más fuerte. Porque al final, lo más lindo es que cada paso que damos, incluso los más lentos, nos acercan a lo que soñamos


La fortaleza, de Sandro Botticelli, (1740)

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