«La poesía, pero ¿qué es la poesía? Más de una insegura respuesta se ha dado a esta pregunta». – Wisława Szymborska
Las probabilidades de ganar la lotería, de encontrar el amor al primer intento, de ser golpeado por un meteorito, de ser el beneficiario universal de una herencia de algún tío millonario y desconocido, son mucho más altas si las comparamos con el gusto raro y exclusivo hacia el dulce placer que sólo la poesía sabe brindar (y ésto, exceptuando a los poetas). Mucho más baja aún es la probabilidad de qué mis palabras y su música oculta logren romper muchos más silencios de los que ya conozco, una cifra mínima, disuelta en el océano de estadísticas y datos que parecen gobernarnos los días y la vida.
Y así y todo, aún sin descifrar al cien por ciento a la poesía y sus muchos arcanos (¡y yo que me digo su instrumento!), sigo aferrándome con dientes y uñas a la esperanza de que mi entretejido metafórico y la luz aún ignota que le habita logren traspasar algún día no tan lejano en el tiempo las fronteras de mi estirpe…
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