ALTERNATIVA SILENTE

Por: Naili Bautista

Ella llegó como brisa de enero,
con sueños bordados en lino ligero,
sembrando promesas en cada rincón,
pensando que él era su dirección.

Sus risas colgaban de ramas floridas,
creía en futuros, creía en partidas,
pero él, sin malicia, sin voz ni traición,
vivía atrapado en otra canción.

Le hablaba con pétalos, nunca con rosas,
le daba sus horas, sus frases hermosas,
pero entre sus gestos, su risa, su piel,
se escondía un nombre que no era de él.

Ella tejía mañanas brillantes,
él habitaba recuerdos distantes,
y aunque sus miradas cruzaban calor,
ella era invierno en su interior.

Fue pausa, fue puente, fue dulce en exceso,
pero en su sabor faltaba el regreso.
Era luz sin reflejo, era mar sin su sal,
era casi todo… pero nunca total.

Y aún así bailaba, con fe en su vestido,
pensando que un día sería elegido,
sin ver que sus pasos, sin querer tropezar,
seguían la sombra de otro lugar.

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