Por: John Jairo Gelvis Vargas

En diversas ciudades latinoamericanas, la gentrificación ha tomado fuerza en los últimos años debido al creciente número de extranjeros especialmente europeos, estadounidenses y canadienses que deciden radicarse en barrios populares de ciudades como Bogotá, Medellín, Lima, Buenos Aires y Ciudad de México. Estas personas, al establecerse en zonas tradicionalmente habitadas por clases trabajadoras, introducen un nuevo poder adquisitivo que eleva los precios de los arriendos y la propiedad.
Como consecuencia, los residentes locales se enfrentan a un aumento del costo de vida y una transformación del entorno: tiendas de barrio son reemplazadas por cafeterías gourmet o restaurantes de alta cocina, y la cultura local empieza a ceder ante otras expresiones ajenas al contexto original. En algunos casos, incluso se han reportado extranjeros que solicitan la eliminación de elementos culturales autóctonos, como la música regional, lo que evidencia un desplazamiento simbólico de las identidades locales. https://www.infobae.com/mexico/2024/04/05/extranjeros-se-molestan-por-mariachis-e-intentan-cerrar-un-restaurante-en-puerto-vallarta/

Más allá del fenómeno económico, la gentrificación también ha sido cultural y autoinfligida. A lo largo del tiempo, la influencia de la música, el cine, la televisión y especialmente las redes sociales ha modelado los gustos y costumbres de muchas personas en América Latina. En décadas pasadas, el cine mexicano y sus protagonistas femeninas influyeron notablemente en la identidad popular, particularmente en ciudades como Cali, donde los ritmos como el bolero, la rumba y el mambo cubano se arraigaron gracias a películas como Calabacitas Tiernas o Embrujo Antillano. Hoy en día, se observa una fuerte influencia de tendencias globales en la estética y comportamiento: personas con cuerpos tatuados, cabellos de colores llamativos y modas dictadas desde plataformas internacionales. Esto ha generado cuestionamientos sobre si la región está perdiendo su autenticidad cultural en favor de una identidad más homogénea e importada https://www.elpais.com.co/entretenimiento/te-invito-a-echar-un-pie-de-mexico-para-la-salsa-calena.html

Frente a este panorama, el reto de las nuevas generaciones en Latinoamérica es preservar sus costumbres y reforzar el orgullo por lo propio. En Colombia, por ejemplo, existe preocupación ante el posible olvido de prácticas tradicionales como hacer un asado o preparar hallacas, que algunas personas han dejado de aprender por pena o desinterés. Paradójicamente, los extranjeros que llegan al país suelen mostrar un genuino interés por la cultura local: quieren aprender a bailar salsa, vallenato o champeta, probar platos típicos y recorrer el territorio con curiosidad y respeto. Mientras tanto, muchos colombianos en el exterior reconocen el entusiasmo con el que los visitantes valoran lo que en casa a veces se descuida. Quizás, como ha dicho más de uno, el país representa para ellos una especie de “curita emocional”, una tierra que les devuelve la calidez y la conexión que habían perdido.

Sobre el Autor:


Columnas recientes
Busca Columnas por Autor






Deja un comentario