TURBULENCIAS DE VIDA

Por: Ximena Rincón

Así como las turbulencias de un avión no son para bajarse de él, sino para abrocharse el cinturón, las turbulencias de la vida no son para que renuncies a lo que estás haciendo por causa de lo que está pasando, sino para que te mantengas firme ante lo que estás atravesando.

En ocasiones, esas turbulencias son tan necesarias en nuestra vida para aprender a valorar esos momentos de calma y de dulzura. Ninguna situación merece quitarnos los sueños, y mucho menos merecen ser el punto de atención.

Todos los seres humanos en esas turbulencias sentimos miedo, angustia y hasta llegamos a pensar que la vida se terminó después de esa situación. Pero la verdad ante todo esto es que simplemente nos estamos preparando para aprender a controlar situaciones y circunstancias que nos sucederán a lo largo de nuestra vida. Porque la verdad es esa: nuestra vida nunca será perfecta. Siempre van a haber días donde te va ir de lo peor y donde sientes que el mundo se te viene encima. Pero también van a haber días donde te sentirás de lo mejor y donde agradecerás haber pasado por cada uno de esos procesos, de cada uno de esos días. Siempre se aprende algo, y siempre nos deja lecciones.

No permitas que el miedo te acobije y no te deje ver más allá de la situación. Que el miedo sea como un propulsor para arriesgarte y hacer o actuar de la mejor manera posible.

Con el tiempo, me he convertido en la mejor amiga del miedo, ya que él ha sido el encargado de romper varios círculos que me daban miedo dejar ir. Pero una vez me arriesgué y comprendí que el miedo y la angustia hacen parte de los nuevos comienzos, y que en ocasiones es mejor sentir miedo y no quedarnos con el qué hubiese pasado. Recuerda, cada estrujón que nos da la vida es para decirnos: «Por ese lado no es», y nos ayuda a orientarnos y a tomar decisiones que nos llevarán al éxito. El miedo debe ser tu mejor amigo y no tu enemigo.

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