Por: Annie Smith


Te quiero decir algo, y quiero que lo leas con el corazón abierto: aún estás a tiempo. Sí, aunque sientas que todo se mueve más lento de lo que quisieras, aunque parezca que los días pasan y tus metas siguen en lista de espera, aunque dudes de si realmente lo lograrás.
Sé que te pusiste metas grandes, gigantes, de esas que a veces asustan más de lo que emocionan. Y entiendo que puedas pensar: «¿Realmente podré con esto?» Pero déjame decirte algo con total seguridad: si tu mente y tu corazón fueron capaces de soñar algo tan grande, es porque dentro de ti ya está la capacidad de hacerlo realidad. No hay sueños que nos lleguen por accidente, ni metas que se nos ocurran por capricho. Si lo imaginaste, es porque puedes lograrlo.
Como decía Walt Disney: «Si puedes soñarlo, puedes lograrlo.» No subestimes el poder de tus pensamientos, porque cada vez que decides ir tras un nuevo objetivo, se abren miles de caminos posibles para alcanzarlo. Si uno no funciona, ¡prueba otro! No es que sea imposible, solo que aún no encontraste la manera correcta para ti. Y créeme, el método existe. Está ahí, esperándote, listo para ser descubierto.
Ahora, sé que el camino no siempre es fácil. A veces todo se siente cuesta arriba, pesado, tardado, lleno de obstáculos. Pero, como dijo Friedrich Nietzsche: «Lo que no me mata, me hace más fuerte.» ¿Y si en vez de ver los desafíos como piedras en el camino, los viéramos como escalones? Cada reto que superas te hace más fuerte, más sabio, más resiliente. Y lo mejor de todo: te mantiene con un corazón que, a pesar de todo, nunca pierde su ternura ni la pureza de su alma.
La vida no es una carrera contra nadie más. No vas tarde, vas a tu ritmo. Como dijo Confucio: «No importa qué tan lento vayas, siempre y cuando no te detengas.» Un ritmo que te permite aprender lo necesario, crecer a tu manera y llegar con la certeza de que cada paso valió la pena. Porque cuando finalmente alcances lo que tanto anhelas, entenderás que el tiempo no fue perdido, sino invertido en convertirte en la persona que realmente necesitabas ser para recibirlo.
Así que sigue avanzando. Con fe, con fuerza, con convicción. No dudes de ti, porque la vida ya decidió que tú eres capaz. Y si la vida lo tiene claro… ¿por qué no creerlo tú también?
«FOREST FORTUNA ADIUVAT.» (La fortuna favorece a los valientes).
Sobre el autor:







Deja un comentario