LA RAÍZ ERRANTE

Por: Jean Carlos Arenas Parra

No tienen nombre: a duras penas
un número ahora define su existencia.
No tienen patria. La que otrora los adoptó
y abrazaron su soberanía
ahora los expulsa de su territorio,
y en la que nacieron los mira como extranjeros,
casi con pena y desdén al mismo tiempo.
Vuelven humillados, con lágrimas en los ojos
y fragmentos de sueños rotos
enterrados entre la maleta y el corazón
(justo ahí, donde más duele).
¿A donde irán ahora,
que para su hogar son extraños
y el que construyeron en tierra ajena
se disolvió en la diáspora forzada?
¿Quién escuchará sus historias
si sus labios y los de sus hijos
ahora hablan una lengua distinta
a la que entreteje sus almas
desde el vientre de sus madres?
Humillados, inciertos,
con las manos maltrechas y vacías,
ciudadanos de todas y de ninguna parte
vuelven arrastrando el peso
de sus raíces errantes,
vuelven de pie entre el polvo
con la semilla intacta
de los nuevos comienzos,
esperando florecer de nuevo
en donde su dignidad
no requiera de visa o pasaporte,
donde su nombre no se escriba con cifras
y donde como el sol (que no conoce
de muros ni fronteras)
vuelvan a levantarse día a día…

«A quienes construyeron un hogar lejos de su tierra y ahora enfrentan el desarraigo. Que sus
raíces sean más fuertes que cualquier frontera y florezcan donde la vida les lleve.»

Sobre el autor:

Deja un comentario

Busca columnas por autor

Deja un comentario