Por: Danny Herrera
En el silencio que habla sin temor,
surge la voz clara, firme, sincera,
el correcto, con su don de valor,
teje puentes donde el miedo espera.
No grita, no calla, no huye ni impone,
su verdad es un río que fluye con calma,
en cada palabra, el respiro responde,
y en su mirada, hay paz que no se esconde.
Es el arte de ser sin dejar de ser,
de marcar límites con suave firmeza,
de abrir el alma sin perder el querer,
de hallar la luz en la propia certeza.
Solo respiro, faros en la niebla oscura,
guardianes de un diálogo que sana,
en su equilibrio, la vida perdura,
y en su verdad, la esperanza me calma.
Porque en mi ser asertivo es
saber escuchar el alma,
es encontrar el equilibrio
entre la calma y la llama.
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