LA PRENSA“MOSSAD” EN COLOMBIA

Por: Ramón Ruiz Contreras

Hace días causó gran revuelo (entre los periodistas) el hecho de que el presidente Petro hubiera acusado a María Jimena Duzán de hacer «prensa mossad». Para quienes no tienen idea de qué es la prensa mossad, lo refiero. “Es un género dentro del periodismo que se dedica a usar los medios de comunicación para fines contrarios a los que ésta fue creada”.

Muy conmovidos, los periodistas del establecimiento acusaron a Petro de estigmatizarlos. Aquí encontramos la primera tendencia de la prensa colombiana a caer en este tipo de periodismo; usar la retorcida estrategia de acusar a quien dice la verdad de estigmatizador y perseguidor de periodistas. El columnista Guillermo Linero Montes dio una amplia explicación de este concepto en su artículo “La prensa mossad”, publicado por la Fundación Pares, al cual me referiré reiteradamente en este artículo. El lector juzgará, al final de su lectura, si la prensa colombiana se encuadra dentro de ésta. Dice el columnista “…que las noticias deben regirse por los principios de veracidad e imparcialidad, y deben diferenciarse de los rumores, pues estos, aunque parezcan sensatos y coincidentes con hechos reales, suelen estar desprendidos de valores como la honestidad y la ética”.

Si esta descripción define qué es prensa mossad, a la prensa colombiana le queda pequeño este título: personajes que han muerto sin ser cierto, hechos de corrupción no verificados, amoríos inconfesables, vidas privadas que se vuelven públicas y todo tipo de canalladas. Todo con el fin de desprestigiar y nunca de aclarar al público los hechos de la vida nacional que sean interesantes para entender el correcto devenir de la nación. Por el contrario, ante hechos verificados de corrupción, relaciones non sanctas entre políticos y mafiosos, evidencias de clientelismo, etc., de los personajes que han detentado el poder, guardan silencio. Ante hechos retorcidos de la vida nacional, encubren, devolviendo la culpabilidad al inocente y sacando avante al victimario.

Si esto no es perversión de la ética y manipulación de la verdad, entonces no hay palabra para nombrarlo. Hechos de corrupción de la procuraduría, fiscalía, contraloría de enorme tamaño son soslayados y ocultados, sólo con el fin de resguardar al culpable. Por el contrario, se trata de encochinar al adversario político con el fin de degradarlo. Dice el columnista que “la prensa no está siendo empleada para develar verdades sino para construir mentiras”. Desafortunadamente, la prensa colombiana se ha convertido en una máquina de crear falsedades, haciendo de este noble oficio un instrumento degradado en manos del poder económico. Las prácticas políticas más abominables han permeado a los medios de comunicación, convirtiéndolos en una extensión de su degradación.

Una de las formas más ambiguas de crear zozobra y sembrar dudas en la población es la de relativizar la información, sin especificarla: “según las investigaciones judiciales en el gobierno, y en la sola entidad de la SAE, se ha perdido una cantidad de 28.000 millones, y lo dicen sin aclarar en qué fechas ni bajo cuál gobernante”. Este es un ejemplo recurrente, como cuando hablan de la cantidad de negocios que cierran constantemente sin aclarar que tales noticias suceden en otros países, o simplemente, lo hacen para trasladarse a otro lugar o para abrir un negocio más grande. Es imposible encontrar otra apreciación para definir este procedimiento: cochina manipulación y falta de respeto a la verdad. Ojalá el público, con ojo crítico y un poco de formación, pueda comprender con claridad qué es la prensa mossad e identificar a los medios y “periodistas” que la practican.

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