Por: Marcela Espinosa
Con la fuerza de los mares te haces
sentir aún sin llegar a este mundo,
las montañas y los riscos gigantes
se quedan pequeños ante tu majestad,
las flores quieren ser el adorno sobre tu cabeza
pues saben que así aumentarán su belleza.
El agua es más pura en tus labios
tus manitos juguetonas que aún no sienten
está brisa fresca dirigirán una orquesta
con el zumbido de las abejas, y el canto de las aves
darte vida a ti es más dulce que la miel
aunque hay amargura en piel
y dolor en mis entrañas,
no te cambiaría quien hoy te añora
para acunarte en sus brazos
sujetarte en mi regazo
pues aún no logro entender,
quien le dio vida a quien ,
y propicio tal milagro de sembrar
en mi tu vida y hacerme merecedora,
de tan especial labor de plantar
en tus labios aquel poema sagrado
que se viste de ilusión.
No serán tus cachetes regordetes,
el encanto más hermoso
del rostro precioso que te regaló el creador
y que aquellos ojitos llenos de pasión y ternura
son la mirada pura donde se mezclo el amor de tu padre soñador
y tu madre la locura.
Es soñarte mi criatura una enorme alegría,
el solo darte vida y un latir del corazón a unisonó palpitar
que te expresa el amar , de aquella que te amara toda la vida,
y que descubrió la misericordia del señor cuando supo
que existías y que a ti te guardaría aun con su vida del dolor.
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