L’ECO DE TU MATEIX 

Por: Hazzam Gallego

Por las veces que no escuchaste tu voz,

escúchala.

Aunque tiemble, aunque dude, aunque se rompa.

Por las veces que apagaste tu luz,

enciéndela.

Que arda, que consuma lo que duele,

que ilumine el rincón donde olvidaste quién eras.

Por las veces que te miraste al espejo

y no reconociste a quien te devolvía la mirada,

mírate.

Mira tus heridas, tus cicatrices,

los mapas que dibujaron tus caídas.


Por las veces que juraste no sentir,

siéntelo todo.

El frío, el fuego, la soledad, la euforia.

Que cada latido te recuerde que estás aquí,

que aún tienes el derecho de ser.

Por las veces que te diste por vencido,

levántate.

Aunque las rodillas duelan y el alma grite.

Aunque el camino sea largo y no tengas certezas,

camina.

Por las veces que te creíste roto,

reconstrúyete.

Pieza por pieza, lágrima por lágrima.

No temas los bordes ásperos,

ni las grietas que dejaron los años.

Por las veces que te perdiste en la oscuridad,

sé tu propio faro.

Y si no encuentras luz,

sé el fuego que arda contra el vacío.

Por las veces que te abandonaste,

vuelve a ti.

No como eras antes,

sino como eres ahora:

más fuerte, más real, más vivo.

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