INOPERANCIA INSTITUCIONAL

Por: Álvaro Enrique Parada

Nuestra institucionalidad basa su función pública en la eficacia con la que opera su objetivo primordial de servicio a la comunidad… Dicho esto, es lamentable que coexistamos en una sociedad de influencias que omite por vínculos asociados a intereses políticos, económicos, sociales, culturales y de corruptela, el desarrollo normal de su expectativa para quienes se encuentra por fuera de estos clasismos fundados.


El poseer una legislación exageradamente amplia que es letra muerta, donde se hablan de derechos y deberes, que lamentablemente sólo funciona bajo argucias y suspicacias convenientemente manipuladas a sus postores… Desearíamos que las reformas o cambios se realizasen, pero nuestra sociedad adormece de principios básicos de empatía y reciprocidad, pues nos encanta saltarnos la cola, omitir las señales de tránsito, dar coimas por adelantar o engavetar procesos, amedrentar o silenciar las opiniones y un sinfín de actuaciones como ciudadanos indolentes o apáticos por querer solucionar al no sufragar o hacerlo por los mismos que han desgobernado hace décadas…


En la polarización que reina en nuestro País, tenemos complot, desinformación, impunidad, persecución y homicidios sistemáticos que en esta semana la militancia del Circo Demoniaco en el legislativo se encargó de burlar con los mal llamados “falsos positivos” a los cuales ellos como siempre lo han dicho por su promotor innombrable, jamás han existido en la Polombia con “P” que han desangrado, corrompido y lastimado con tan ilustres personajes de la farándula salvaje de la política nacional.

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